Evo manda cada vez menos gas a la Argentina. Pese a la garantía que dio ayer el presidente de Bolivia, los envíos cayeron a la mitad en el último año. La solución boliviana a la escasez energética de la Argentina se quedó a mitad de camino. Con un nuevo gasoducto en licitación para importar más combustible, el vecino país ni siquiera cumple el acuerdo firmado y sus exportaciones de gas cayeron en lo que va de este año casi un 50 por ciento. La preocupación en el Gobierno por este tema es creciente y las alternativas planteadas todavía no se cristalizaron. En tanto, el precio del gas boliviano, atado al alza internacional del crudo, no es barato: cuesta u$s7,8 el millón de BTU (unidad de medida) y en unos días aumentará un dólar más. A los productores locales se les paga seis dólares menos. El gobierno de Evo Morales tuvo la lealtad de avisar de sus problemas de producción hacia fines del año pasado. El proceso de nacionalización de los hidrocarburos, que se definió anteayer pero que ya cumplió dos años, llevó a las petroleras a frenar sus inversiones en ese país. Esto tuvo un costo en el rendimiento de los pozos de gas que ahora paga Argentina, cuando más necesita del fluido para cubrir su creciente demanda energética. El contrato firmado en 2006 entre los presidentes Kirchner y Morales estableció que a esta altura Bolivia le debería estar exportando a Argentina entre 7,7 y 10 millones de metros cúbicos de gas. Hoy esa cifra oscila entre 1,5 millones y 2,5 millones, según la temperatura. El objetivo de máxima del convenio es importar hasta 27,7 millones de metros cúbicos.
3 may 2008
¿VOLVEMOS A LA GARRAFA?
Evo manda cada vez menos gas a la Argentina. Pese a la garantía que dio ayer el presidente de Bolivia, los envíos cayeron a la mitad en el último año. La solución boliviana a la escasez energética de la Argentina se quedó a mitad de camino. Con un nuevo gasoducto en licitación para importar más combustible, el vecino país ni siquiera cumple el acuerdo firmado y sus exportaciones de gas cayeron en lo que va de este año casi un 50 por ciento. La preocupación en el Gobierno por este tema es creciente y las alternativas planteadas todavía no se cristalizaron. En tanto, el precio del gas boliviano, atado al alza internacional del crudo, no es barato: cuesta u$s7,8 el millón de BTU (unidad de medida) y en unos días aumentará un dólar más. A los productores locales se les paga seis dólares menos. El gobierno de Evo Morales tuvo la lealtad de avisar de sus problemas de producción hacia fines del año pasado. El proceso de nacionalización de los hidrocarburos, que se definió anteayer pero que ya cumplió dos años, llevó a las petroleras a frenar sus inversiones en ese país. Esto tuvo un costo en el rendimiento de los pozos de gas que ahora paga Argentina, cuando más necesita del fluido para cubrir su creciente demanda energética. El contrato firmado en 2006 entre los presidentes Kirchner y Morales estableció que a esta altura Bolivia le debería estar exportando a Argentina entre 7,7 y 10 millones de metros cúbicos de gas. Hoy esa cifra oscila entre 1,5 millones y 2,5 millones, según la temperatura. El objetivo de máxima del convenio es importar hasta 27,7 millones de metros cúbicos.
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