
En contradicción con las palabras de la Presidenta hay varios rubros donde se evidencia una desaceleración de las ventas. Cristina Kirchner empezó la semana hablando de “restaurantes llenos” y la finalizó con comentarios sobre el crecimiento de los gastos con tarjetas de crédito y la expansión de créditos personales. “Aumentaron 45% en mayo”, aseguró. Ayer, Cristina insistió en que “el consumo interno sigue aumentando” y dijo que “basta ir a la calle para ver la cantidad de autos y camiones, tornando casi imposible entrar a la ciudad”.Lo propio hizo anteayer el Ministro de Planificación, Julio De Vido, para quien “no hay ningún enfriamiento” en la economía. Sin embargo, los comerciantes parecen vivir otra realidad. Se quejan y temen que se acerque a su fin el auge consumista de la era K. Ese boom explicó dos tercios del crecimiento récord de la economía en los últimos cinco años. Nadie habla de recesión. Sí, en cambio, de enfriamiento, fatiga, desaceleración y otros eufemismos para algo que el mundillo económico preveía para el año que viene pero que se precipitó por la guerra gaucha: un crecimiento menos vertiginoso.
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