6 dic 2008

LA SENADORA LE TIRO UNA TIZA A LA EDUCACIÓN DE LA PROVINCIA

Se ha bautizado acertadamente de sardinas a los miles de niños tucumanos que deberán sentarse de a tres en pupitres de aulas atestadas, no solo porque estarán amontonados, sino porque no tendrán escapatoria de su condición. Nuestras autoridades deberían saber que hay una directa vinculación entre la cantidad de alumnos por docente que poblaran las aulas tucumanas, y la calidad educativa que después conseguiremos. Que no vengan a hablar luego de derechos humanos cuando se profundizan las desigualdades educativas de esta manera. Este desnivel, esta injusta “distribución del bienestar”, atenta contra los derechos que tienen las familias pobres, y contra sus expectativas de trepar en la escalera social impulsadas por la educación. Por supuesto que la escuela sigue siendo el mejor lugar que la sociedad ofrece a los jóvenes, pero la cartera educativa tiene la obligación de que ese espacio no reproduzca la condición de hacinamiento que el 60% de nuestros menores padecen en su casa, caso contrario le estaremos diciendo a esos miles de jóvenes que sus carencias no tienen escapatoria, ni aun educándose. Ese modelo de escuelas pobres para niños pobres no encaja en la postura progresista que dicen tener quienes nos gobiernan, y tampoco el desconocimiento sobre la temática que se disfraza con frases altisonantes, porque los altos índices de repitencia y deserción que padecemos en los distintos niveles educativos, no se condice con el discurso de la Presidenta de la Nación que sostiene que es imprescindible administrar, crecer y también incluir socialmente. No se puede crecer sin educación de calidad y no se puede considerar incluidos a los que desertan en la mitad de sus estudios. Además, no es coherente que se diga que se quiere lograr ciudadanos con capacidad y juicio crítico, y que al mismo tiempo un director de escuela no pueda expresarse libremente para pedir lo que precisa, ya sean aulas, equipamiento o más personal, porque si falla el sistema, se apunta al docente, cuando este es una sardina mas que padece el verticalismo, el gentío y la falta de recursos junto a sus estudiantes, y que además sufre de un profundo desgaste y patologías físicas y psíquicas directamente ligadas a su frustración. -Delia Pinchetti de Sierra Morales, Senadora Nacional por Fuerza Republicana

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