“Compren mucha carne, pero que sea feed lot, si no, no la traigan.” La voz del gastronómico Luis Barrionuevo suena a reto entre sus colaboradores. Es que el gremialista se obsesiona hasta con el último detalle del menú con el que acostumbra agasajar a sus aliados y socios políticos, todos con un acentuado perfil anti K. Este año, los 200 invitados al convite marplatense de la CGT Azul y Blanca –que se realizó en el Gran Hotel Sasso de Punta Mogotes en Mar del Plata– se llenaron la boca con “los mejores cortes de la carne más tierna”, dicen los que se encargaron personalmente de comprarla. Después de haber barajado la posibilidad de hacer la carne al horno por la lluvia que caía temprano sobre la costa, los asadores montaron una carpa y se animaron a las brasas con cuatro camas viejas que usaron de parrilla. Los encargados de la organización le hicieron caso a Luis y compraron 200 kilos de asado. A eso le sumaron chorizos y 400 empanadas salteñas de entrada. Para acompañar la carne se prepararon ensaladas de lechuga, tomate, cebolla y radicheta. Y una buena cantidad de papas fritas. Para amenizar el almuerzo, se descorcharon 400 botellas de vino tinto y blanco Gozzo, traído especialmente desde la finca mendocina Las Yeguas. “No creo que se lo tomen todo, por el tema de la alcoholemia, viste”, se atajó uno de los organizadores. Al final, los 40 mozos contratados para la ocasión sirvieron helado de todos los gustos. Entre los que llegaron temprano para sentarse a la mesa anti K estuvieron el ex presidente Eduardo Duhalde; el ex titular de la Side, Miguel Ángel Toma; el misionero Ramón Puerta y los Gobernadores Jose Luis Gioja, de San Juan y Alberto Rodriguez Saá, de San Luis. Al cierre de esta nota, Francisco De Narváez y Alfredo De Angeli todavía no habían llegado. ¿La excusa? Una demora en los vuelos por el mal tiempo.
5 feb 2009
ALMORZANDO CON LUIS EN MARDEL
“Compren mucha carne, pero que sea feed lot, si no, no la traigan.” La voz del gastronómico Luis Barrionuevo suena a reto entre sus colaboradores. Es que el gremialista se obsesiona hasta con el último detalle del menú con el que acostumbra agasajar a sus aliados y socios políticos, todos con un acentuado perfil anti K. Este año, los 200 invitados al convite marplatense de la CGT Azul y Blanca –que se realizó en el Gran Hotel Sasso de Punta Mogotes en Mar del Plata– se llenaron la boca con “los mejores cortes de la carne más tierna”, dicen los que se encargaron personalmente de comprarla. Después de haber barajado la posibilidad de hacer la carne al horno por la lluvia que caía temprano sobre la costa, los asadores montaron una carpa y se animaron a las brasas con cuatro camas viejas que usaron de parrilla. Los encargados de la organización le hicieron caso a Luis y compraron 200 kilos de asado. A eso le sumaron chorizos y 400 empanadas salteñas de entrada. Para acompañar la carne se prepararon ensaladas de lechuga, tomate, cebolla y radicheta. Y una buena cantidad de papas fritas. Para amenizar el almuerzo, se descorcharon 400 botellas de vino tinto y blanco Gozzo, traído especialmente desde la finca mendocina Las Yeguas. “No creo que se lo tomen todo, por el tema de la alcoholemia, viste”, se atajó uno de los organizadores. Al final, los 40 mozos contratados para la ocasión sirvieron helado de todos los gustos. Entre los que llegaron temprano para sentarse a la mesa anti K estuvieron el ex presidente Eduardo Duhalde; el ex titular de la Side, Miguel Ángel Toma; el misionero Ramón Puerta y los Gobernadores Jose Luis Gioja, de San Juan y Alberto Rodriguez Saá, de San Luis. Al cierre de esta nota, Francisco De Narváez y Alfredo De Angeli todavía no habían llegado. ¿La excusa? Una demora en los vuelos por el mal tiempo.
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