10 jun 2009

EL BOCA DEL PINGUINO

Boca de Río Gallegos, club vinculado con Néstor, está por ascender. La entidad está presidida por el hijo del empresario kirchnerista Lázaro Báez, beneficiario de millonarias obras públicas. Desde que lo administra su familia, el equipo creció y está a punto de llegar al Torneo Argentino B. Por primera vez en la historia, un equipo de Santa Cruz –íntimamente ligado a Néstor Kirchner– está a punto de jugar un campeonato nacional. El club Boca Río Gallegos puede ascender al Torneo Argentino B, que empieza en setiembre, si el sábado próximo empata con Independiente de Tandil o incluso si pierde por un gol. El xeneize pingüino tiene detrás el respaldo de dirigentes que se proyectaron a nivel nacional en los últimos seis años. Su presidente es Martín Báez, un joven de 28 años, hijo mayor del empresario kirchnerista paladar negro Lázaro Báez. Dueño de las constructoras Austral y Gotti, es socio del jefe del PJ y se dedica a los negocios inmobiliarios en el Sur.Boca Río Gallegos fue fundado en octubre de 1945 pero en 63 años de historia no ganó siquiera un campeonato de la liga local. El desembarco del empresario K coincidió con una seguidilla de triunfos que lo catapultaron a la final del Argentino C, un torneo en el que los bajos presupuestos y las extensas distancias obligan a grandes sacrificios. A principios de año, Boca RG ingresó en una maratón de partidos con 263 equipos y cinco meses después clasificó entre los tres equipos que están a punto de ascender de categoría. La campaña del equipo auriazul fue excelente. Jugó 16 partidos, ganó 11, empató 4 y perdió sólo 1 (contra Los Cuervos de Ushuaia). Convirtió 29 goles a favor y recibió solamente 4 goles en contra. Las nuevas autoridades asumieron en marzo de 2008. “Ordenamos el club porque estaba flojo de papeles. Hicimos una comisión normalizadora, trabajamos mucho y ahora estamos a 90 minutos del ascenso”, le dijo a Crítica de la Argentina el vicepresidente del club, Ricardo Suárez. La performance del team de Báez provocó una efervescencia inédita en torno al fútbol en Río Gallegos, una ciudad en la que el frío obliga a practicar deportes en espacios cerrados. Nunca habían salido de sus casas un fin de semana para exponerse ante tres o cuatro mil personas durante dos horas a la inclemencia del clima patagónico por un partido de fútbol, con dos o tres grados bajo cero.Báez padre es un empresario de estrecha relación con Kirchner. Pese a que nunca abandonó Río Gallegos, integra el cerrado círculo de pingüinos que ingresa a la residencia de Olivos sin necesidad de anunciarse. “El ruso es mi amigo. Sabe que siempre lo voy acompañar”, afirma en privado. En Santa Cruz, su nombre y sus emprendimientos son sinónimo de “Lupo”, el seudónimo con el que todos conocen al ahora candidato del Frente Justicialista para la Victoria bonaerense. Desde que los Kirchner arribaron al poder central, el empresario que controlaba la tajada principal de la obra pública oficial en el Sur incursionó en la compra de estancias, campos y hoteles.Los testimonios recogidos por este diario coinciden en que la gestión Báez profesionalizó al Boca patagónico. Austral Construcciones levantó tribunas, cambió la disposición de las cabinas de transmisión y edificó nuevos vestuarios. Boca RG aún juega en la cancha de Defensores del Carmen, un equipo de la liga local galleguense, pero para el año próximo el objetivo de su dirigencia es conseguir sponsors, traer refuerzos de importancia y construir un estadio nuevo. De hecho, el club ya compró un predio en el centro de la capital provincial. El equipo de básquet también tuvo un buen desempeño el último año y salió campeón de la liga local.La nueva conducción está identificada desde siempre con Boca. Martín Báez jugó hasta hace algunos años en la primera división del club, su hermano Leandro sigue ahora sus pasos y Ricardo Suárez lo hizo en la década del 80. Los memoriosos recuerdan que incluso Lázaro Báez se calzó la camiseta xeneize en los agitados 70 para defender los colores del equipo de sus amores. “Lázaro jugaba de zaguero central”, le confirmó a este diario el propio Suárez.El dueño de Austral Construcciones es fanático del club que, a nivel nacional, supo presidir Mauricio Macri hasta 2007 y, antes de dedicarse de lleno a la construcción, se ilusionó con abocarse a la compraventa de jugadores de fútbol. Ahora, puso las fichas en Boca Río Gallegos y quiere llegar a lo más alto.

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