14 jun 2009

NO HAY PLATA PARA LA CAMPAÑA

Las empresas del agro se quedaron sin un peso y no aportarán a la campaña K. Así surge de un relevamiento que se hizo entre los chacareros que hace dos años contribuyeron con la campaña presidencial de Cristina Fernández. Dicen que siguen apoyando al Gobierno, pero alegan que el conflicto con el campo los dejó en la ruina. “No hay trabajo ni plata”, afirman. La Superba, una empresa de los De Narváez, había aportado 250 mil pesos en las últimas elecciones. Pero su contador anticipó que no lo hará de nuevo. El conflicto que enfrentó al Gobierno con el campo no sólo dejó graves secuelas entre los chacareros. También destruyó económicamente a las empresas agropecuarias que hace dos años aportaron una suculenta suma de dinero a la campaña presidencial del Frente para la Victoria. El kirchnerismo no podrá contar para las elecciones legislativas de junio con la ayuda económica de esas firmas rurales, según reconocieron cinco compañías del sector que habían contribuido en 2007. Sin embargo, la decisión de no volver a aportar de los empresarios no tiene que ver con que hayan dejado de apoyar al Gobierno, sino con que la crisis derivada de aquella batalla los dejó “sin un peso”. Entre la lista de aportantes al FpV de 2007 que registró la Cámara Nacional Electoral figuran muchas fábricas de maquinaria agrícola y varios vendedores de materias primas del campo. Entre ellas están registradas Vassalli Fabril, Akron, Etchar, San Francisco Agropecuaria, San Antonio Agrícola Ganadera, Metalfor, Antonio Zubeldía SA, Metalúrgica Cestari, Trafer, Metalúrgica Cestari, Agronor y Maquinaria Agrícola El Ombú.
“Lo del campo nos destruyó”, explicó el propietario de una de estas firmas que pidió no ser identificado. Al igual que él, ninguno de sus colegas quiso aparecer con nombre y apellido brindando explicaciones porque el anonimato, aseguran, les evita el problema de enfrentarse al campo, que es su cliente, por respaldar al Ejecutivo.
“Nosotros no dejamos de respaldar al Gobierno, pero nuestras ventas han bajado un 46 por ciento de 2007 a 2008 y otro 46 por ciento de 2008 hasta la fecha”, precisó el dueño de una metalúrgica que fabrica maquinaria agrícola. Y se explayó: “No tenemos dinero para aportar a la campaña, pero tampoco nos han pedido. Cada vez que solicitaron nuestra ayuda, la tuvieron”.
Quien habla asegura tener una relación fluida con el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, y con la ministra de la Producción, Débora Giorgi. “Ellos han trabajado profundamente por una solución. Acá lo ideal sería que las dos partes den el brazo a torcer y se llegue a una solución consensuada”, indicó.
Otro propietario de una fábrica de maquinarias reconoció que hasta 2007 habían tenido una época de “ganancia extraordinaria” pero que, desde las retenciones móviles, “estamos trabajando a un 30 por ciento. Estamos muy complicados. La situación no empeoró sólo por el conflicto, sino también por la sequía”. Otras industrias quedaron en contestar sobre los aportes, pero al cierre de esta edición no lo habían hecho.
Con una ayuda de mis rivales. En 2007 Cristina Fernández recaudó de los ruralistas 565 mil pesos. Casi la mitad de ese dinero provino de un mismo aportante: “La Superba”, una sociedad anónima cuyo directorio está integrado por Doris Steuer y María Isabel de Narváez, la madre y la hermana del rival directo de Kirchner en esta contienda electoral, Francisco de Narváez Steuer.
Según se pudo saber esa firma desembolsó para la elección anterior 250 mil pesos, cuando De Narváez era candidato a gobernador por Unión-PRO. Pero desde las oficinas comerciales de la SA, que operan en la avenida Coronel Díaz al 2200, confirmaron a este diario que en esta vuelta no serán de la partida. “No vamos a hacer aportes a ninguna campaña, pero no tiene nada que ver con cuestiones políticas”, explicó del otro lado del teléfono una persona que se identificó como “el contador de la empresa”.
“Acabo de revisar los libros y no figuran aportes ni partidas de dinero que vayan a ser afectadas para tal fin”, añadió. Este diario quiso hablar con la madre de De Narváez, pero se quedó sin respuesta.

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