Kirchner acusa a Scioli y Schiaretti de 'traidores' y los presiona con Balestrini y De la Sota. Si Daniel Scioli y Juan Schiaretti lograran que los legisladores de Buenos Aires y Córdoba fuesen antikirchneristas en la Cámara baja, podrían obligar a los Kirchner a negociar. Pero si no tienen ese liderazgo político imprescindible, tendrán que buscar negociar. En Buenos Aires, mucho dependerá de los intendentes municipales que puedan creer que Scioli es mejor que Alberto Balestrini, el vice que candidatea Kirchner para la Gobernación. En Córdoba, reaparece José Manuel De la Sota.Daniel Scioli y Juan Schiaretti son objetivos de Néstor Kirchner, 2 de los 3 distritos electorales más importantes del país. Córdoba es el que se encuentra en mejores condiciones si es que prosperasen las medidas que reclamó ante la Corte Suprema de Justicia. Daniel Scioli se encuentra en extremo preocupado porque cuando dialogó con Eduardo Duhalde no imaginaba este posible desenlace: que Alberto Balestrini fuese el candidato de Néstor Kirchner a derribarlo. ¿Hay alternativas? Por supuesto que sí. Pero ninguna es sencilla, en especial si tanto Scioli como Schiaretti no gozan de gran respaldo entre sus opositores domésticos. Tendrían que ser más feroces que Kirchner y él cuenta con que eso es imposible en el caso de Scioli y, por las dudas, a Schiaretti le envió a José Manuel De la Sota, el nuevo amigo de la Quinta de Olivos. Aqui algunos recortes: Eduardo van der Kooy en el diario Clarín, de Ciudad de Buenos Aires: "(...) Daniel Scioli pareciera ser ahora la víctima principal del ajuste de cuentas que estaría llevando adelante el ex presidente. El gobernador de Buenos Aires atraviesa el ciclo más delicado de su carrera: perdió las elecciones de junio arrastrado por la impopularidad de Kirchner y debe hacerse cargo de la administración de un distrito cuyas arcas están exhaustas. Repasemos. El gobernador necesita el giro de $ 250 millones que le haga la Nación para afrontar el pago de sueldos del mes que empieza. Los municipios han recibido hasta ahora sólo el 40% de lo que les corresponde mensualmente por coparticipación. Hay intendentes que están ahogados y también molestos con el gobernador. Guardan silencio para no prestarse al juego que estaría maquinando Kirchner. ¿Cuál sería ese juego? Que Scioli deje en diciembre la Gobernación y asuma la banca en diputados para la cual fue electo con su candidatura testimonial. El ex presidente supone que el peronismo deberá remontar una cuesta empinada en Buenos Aires para afrontar con algunas posibilidades las elecciones del 2011. Estaría creyendo otro par de cosas: > que Francisco De Narváez, su vencedor, habría permeado en la geografía bonaerense más de lo que indicó el exiguo triunfo de junio; > que el hombre para rehacer la gestión provincial y algún tramado con los intendentes podría ser Alberto Balestrini, el vicegobernador. Balestrini pertenece a La Matanza, el municipio más populoso del conurbano. La relación de Kirchner con Scioli viene en una pendiente desde la derrota. Le dejó el día después una conducción del PJ que está enervada. Se terminó de convencer, oyendo a sus satélites y también a encuestadores, que las razones de aquel domingo aciago fueron los errores del gobernador. La inseguridad y la deficiente política social, suele apuntar. Nadie sabe, a ciencia cierta, cuánto hay de convicción y cuánto de simulacro en esas creencias del ex presidente. Pero algunas de sus palabras impresionan por el tono y los gestos. En su visita a Tres de Febrero, la semana pasada, no habló de Scioli pero repitió que la gente lo había votado en junio para apurar la profundización del modelo. No dijo, en cambio, por qué motivo el 69% de los ciudadanos que votaron no lo hicieron ni por él ni por la Presidenta. Podrían estar sucediendo dos cosas, ambas de riesgo para la normalidad democrática. > O los Kirchner han repetido una equivocada interpretación de los resultados electorales, como sucedió en pleno auge, en el 2005 y el 2007, > o estarían aflorando, a lo mejor, destellos de algún comportamiento ezquizofrénico. Kirchner le habría empezado a sugerir a Scioli, a través de emisarios, la posibilidad de su desplazamiento a Diputados en diciembre. El gobernador estuvo incómodo en el acto en Tres de Febrero y bastante parco en la cena posterior. Hace rato que no se siente a gusto con el matrimonio presidencial. Durante la campaña suplicaba no tener que asistir a las ceremonias que solía encabezar Cristina. (...) Scioli está dispuesto a continuar como gobernador. A desatender por ahora las preferencias del ex presidente. Ese fue el compromiso público que asumió un día después de haber perdido. Pero sabe también que se estará deslizando sobre un voladizo. Cada mes necesitará de la ayuda del Gobierno para el pago de salarios. También, de la colaboración de los intendentes para contener el deterioro social que desde hace muchos meses viene provocando la crisis económica. Son las herramientas de que dispone Kirchner para la presión -¿extorsión?-, para hacerle variar de parecer. (...)"
Marisa Álvarez en el diario El Día, de la ciudad de La Plata: "A dos meses de las elecciones, el entramado de armonía y espíritu de consenso que el gobierno de Daniel Scioli intentó construir en estas ocho semanas con la oposición política y con todos los sectores sociales y productivos -con el campo en particular-, quedó gravemente herido. Se quebró así, en un instante, el vínculo que trabajosamente había construido Scioli con la dirigencia ruralista bonaerense. Un nuevo choque entre el gobierno nacional y el campo tuvo esta vez como centro de la disputa a los productores rurales de 37 distritos bonaerenses, y la toma de posiciones de la dirigencia institucional y política de la Provincia no sólo resultó, así, inevitable sino que quedó en el primer plano de la conflagración. El veto presidencial al artículo de una ley que el oficialismo sancionó "por error" y que suspendía las retenciones a los productores de la región bonaerense afectada por la peor sequía de los últimos 40 años, fue el bidón de nafta que faltaba para reavivar un fuego que nunca se había apagado. La guerra es la misma desde marzo del 2008: entre el campo y la administración nacional kirchnerista. Pero esta vez el gobernador Scioli, que hace apenas un par de semanas había sellado su reconciliación con el campo haciéndose cargo de sus reclamos más acuciantes y llevándoselos a la Presidenta (más allá de que Cristina haya rechazado la "mediación"), tuvo esta vez menos margen que nunca para esquivar el fuego cruzado. Y cuando tuvo que definirse, optó por respaldar el veto del beneficio. Se quebró así, en un instante, el vínculo que trabajosamente había construido Scioli con la dirigencia ruralista bonaerense pero que trascendía ampliamente a ese grupo de hombres, en la medida que el conflicto con el campo fue el trasfondo de la durísima derrota electoral que la lista que encabezó Néstor Kirchner e integró el Gobernador sufrió a lo largo y ancho del extendido interior provincial y aún -y especialmente- en sus grandes ciudades. Pero el veto derivó, además, en una unión de la oposición política provincial pocas veces vista. Radicales, cobistas, denarvaístas, felipistas, margaritos, macristas y lilitos unificaron postura y voz en la Legislatura. Y no lo hicieron sólo para rechazar la decisión de Cristina Kirchner sino también -y fundamentalmente- para exigirle al gobernador Scioli que "defienda al campo bonaerense" primero, y para cuestionarlo después, porque "no lo hizo". De Narváez y Scioli -vía su jefe de Gabinete- se cruzaron con críticas que no habían alcanzado ni la mitad de este voltaje durante la campaña electoral. Y el vínculo post-comicios que el Gobernador generó con el andamiaje político opositor quedó lesionado. El tiempo dirá si este cruce queda reducido a un choque aislado. Por ahora -a 14 semanas del recambio que dejará a Scioli sin la mayoría que el oficialismo ostenta ahora en la Legislatura- aparece como un duro golpe a un proceso de diálogo que había mostrado consenso sobre algunas problemáticas capitales de la Provincia, empezando por el déficit estructural del Estado bonaerense y la inequidad que sufre en el reparto federal de recursos. De ese "problema", justamente, se registró también esta semana una agudización, cuando la administración Scioli quedó al borde mismo de no poder pagar en término los sueldos de este mes a los 600 mil empleados públicos. Finalmente, los técnicos diseñaron una "reprogramación" financiera que permitirá pagar a tiempo los salarios. Pero del susto quedaron algunas advertencias. Por ejemplo, que el bache de $ 2.500 millones admitido por el gobierno provincial para "cerrar" el año ya empieza a sentirse en el temprano despunte de la primavera. Y también que la Casa Rosada no parece dispuesta a responder automáticamente a las angustias bonaerenses. Recién el miércoles, cuando la preocupación por el pago de sueldos ya había copado todos los despachos de la Gobernación y el temor se había hecho público, desde el ministerio de Boudou levantaron el teléfono para avisar que $ 240 millones que la Nación debía girar este mes al Tesoro provincial llegarían a destino el viernes 28, a 48 horas hábiles del operativo de pago salarial. (...)".
Juan Pablo Morales en el diario porteño La Nación: "Daniel Scioli se encerró el fin de semana a hacer cuentas para intentar salvarse del derrumbe. Apuró el estudio de impuestos nuevos, pidió recortar gastos, garabateó recetas caseras para llegar a fin de año. Los números no cierran. "Necesitamos más apoyo", se aflige entre sus íntimos. Esta semana estuvo a horas de desdoblar el pago de sueldos. El Gobierno mantenía trabada una asistencia de $ 244 millones y él se hundía en lamentos. El depósito apareció a un paso del precipicio. En despachos bonaerenses suspiraron con una queja común: "No era una suma extraordinaria. El Gobierno puso $ 400 millones sólo para el fútbol. ¿Por qué nosotros tenemos que sufrir tanto?". La respuesta a tanto "sufrimiento" ya circula con nombre y apellido. Peronistas bonaerenses, legisladores e intendentes del conurbano ofrecen la misma explicación: Néstor Kirchner y su renovado interés por "controlar" la provincia. Una obsesión que agiganta el drama económico provincial. Y que complica el futuro político del gobernador. Lo saben los que frecuentan al ex presidente en Olivos, donde desgrana teorías sobre las razones de la derrota electoral del 28 de junio. Analítico, se detiene en "las secuelas de la economía internacional", el "avance de la inseguridad" y "la gestión de Daniel, que es mala". La noticia llegó a oídos del gobernador hace una semana, justo cuando empezó a reclamar asistencia financiera. Los que mejor conocen la lógica kirchnerista interpretaron el mensaje: "A Néstor lo obsesiona tener el dominio". Una máxima que incluye a Scioli. En Olivos no comulgan con sus reuniones con Eduardo Duhalde y Roberto Lavagna. Tampoco con sus intentos de "abroquelarse" con los intendentes en la provincia. Desconfían de su acercamiento con la Iglesia. Y mucho menos aceptan sus coqueteos con los enemigos dilectos del matrimonio presidencial: el campo y los medios. El patagónico hizo muecas de desprecio cuando el gobernador insinuó que iba a respaldar reclamos del sector agropecuario. La Presidenta ninguneó sus pedidos cuando lo recibió en la Casa Rosada. El ex presidente después se infló de ira cuando se enteró de que el gobernador y sus allegados mantenían reuniones reservadas con empresarios periodísticos, incluidos los del grupo Clarín. (...)".
Juan Turello, en La Voz del Interior, de la ciudad de Córdoba: "(...) Juan Schiaretti nunca olvidará que en 2007, luego del recuento de votos en la provincia, Néstor Kirchner no quiso tomar el teléfono que le acercaba Alberto Fernández para que lo saludara como gobernador electo. Ese gesto despectivo lo mantuvo hasta pocas semanas antes de dejar el sillón presidencial, cuando lo recibió en la Casa Rosada tras despedirse de hasta el último dirigente político de Córdoba. Esos rencores quedaron escondidos hasta que el conflicto del campo reavivó el fuego. Schiaretti se le plantó de entrada a Kirchner a favor de la posición de los productores agropecuarios. El ex presidente lo condenó a vivir con pan y agua. "Al ‘Gringo’, ni un centavo", ordenó a los funcionarios del Ministerio de Economía. Y Córdoba estuvo al borde de no poder pagar sueldos y jubilaciones, con la única alternativa de emitir –otra vez– un bono, como había sucedido en las crisis de 1995 y 2001. La paz se firmó el 15 de agosto de 2008. El incendio volvió a desatarse en la elección legislativa. Schiaretti no se sometió a la lista de Kirchner y ambos quedaron definitivamente enfrentados. El gobernador creyó que la derrota del 28 de junio obligaría al matrimonio del poder a cambiar sus políticas y sus relaciones con la oposición y los mandatarios provinciales. Se equivocó. Los Kirchner van por la revancha contra el campo, los medios de comunicación independientes y los enemigos políticos, entre los que está anotado el mandatario cordobés, más aún ahora que José Manuel de la Sota se acercó al matrimonio presidencial. Cada foto de Schiaretti con Julio Cobos, como sucedió el lunes último, y Carlos Reutemann –dos enemigos del kirchnerismo– reaviva el fuego con más fuerza. Más allá de las pasiones políticas, Schiaretti sabe que las llamas pueden consumirlo si cae en default, como le sucedió a Eduardo Angeloz en 1995, pese al consenso que tenía. Precisamente, el gobernador advirtió que la caja de la Provincia estaba vacía y que el infierno se abría bajo sus pies si no tenía un plan para cerrar el año. Pero, ¿qué había sucedido en pocas semanas para pasar de garantizar el pago de las obligaciones "sin problemas" a esta urgencia de sancionar la emergencia y ordenar a su equipo que trabajara en la creación de un bono? "No podemos emitir más de $ 450 millones si no queremos descapitalizar al Banco de Córdoba, que será la última caja adonde irán a parar todos los bonos", le anticiparon sus asesores. Los pasos de la debacle Primero. La coparticipación nacional se desplomó en julio y agosto por la caída en el nivel de actividad y los efectos de la gripe A. La gente no gastó y se refugió en su casa. La sequía seguirá durante setiembre. Los ingresos tributarios propios crecieron 45,3% en el acumulado enero-julio de este año con relación a 2008, pero los nacionales lo hicieron sólo 8%, cuando se presupuestó un aumento de 15%. Cada punto equivale a unos $ 70 millones. En suma, la caja cordobesa recibirá $ 560 millones menos que lo previsto. Segundo. Encerrado en su derrota, el kirchnerismo no envió a Córdoba las cuotas de junio y julio del Programa de Asistencia Financiera (PAF) –$ 120 millones–, que recién depositó el viernes último. Aún le adeuda tres cuotas –$ 176,1 millones– del financiamiento del déficit de la Caja de Jubilaciones. Tercero. El Ministerio de Economía de la Nación no autorizó a la Provincia a colocar un título de deuda (Boncor 2017) por US$ 150 millones (unos $ 580 millones), que hubiera servido para cubrir el bache financiero. Economía le dijo "no" al pedido de colocarlo bajo la par, con lo cual el rendimiento real superaría la tasa nominal de 12% en dólares. Réplica: hay títulos nacionales que rinden ¡20% anual en dólares!, pero el kirchnerismo no se inmutó. "El Gobierno llamó a algunos bancos para que no suscribieran el Boncor. Ahora, la apuesta es colocar 30% entre inversores mayoristas y minoristas", se sinceró ante La Voz del Interior un funcionario que conoce los humores de la city. Cuarto. El gasto se desbordó, en especial en los últimos meses de la campaña electoral. Además, el aumento de la pobreza obligó a multiplicar las partidas sociales. Este diario intentó conocer datos oficiales pero no fue posible. Economistas que siguen las cuentas públicas aseguran que el año podría cerrar con un rojo de $ 500 millones. Este punto es clave para saber si el esquema que ideó la Provincia le permitirá llegar a fin de año sin emitir las cuasimonedas (bonos). Quinto. Los empleados públicos empujan al Gobierno provincial a concederles una recuperación que mejore el aumento promedio de 9,5% que recibieron a principios de año. Pretenden otro 10% "remunerativo", según el reclamo de varios de los sindicalistas que lograron sus cargos con el voto de los jubilados. Si es remunerativo, se traslada a las jubilaciones (supone unos $ 20 millones extra por mes) y aumenta el agujero negro de la Caja, que sólo recibe $ 73 de aporte por cada $ 100 que paga. También la conducción de los gremios está entre la espada y la pared. Si aceptan un no remunerativo, pierden el voto que los catapultó; si lo rechazan, favorecen a los sectores más radicalizados, que levantan banderas atractivas en medio de una crisis, pero que provocarían el quebranto de la Provincia.
Sergio Suppo, también en La Voz del Interior: "(...) Si una vez la “isla” de Eduardo Angeloz se hundió en 1995 con nosotros encima, el “corazón de mi país” de José Manuel de la Sota ya sufrió dos infartos masivos. El primero fue a mediados de 2001, cuando Córdoba reventó antes que el país, y Olga Riutort aterrizó con un avión privado cargado de lecores; el segundo ocurre ahora y muestra al gobernador Juan Schiaretti contando hasta la última monedita para pagar los sueldos. “No habrá bonos”, promete Schiaretti al final de la segunda semana más incendiada de su administración. Peores que estos tironeos para que le enviaran la plata desde Buenos Aires fueron los días de 2008 en que los gremios estatales protestaron con violencia contra la reforma jubilatoria que intentó acotar el enorme déficit de la Caja. El gobernador que heredó sin chistar el despilfarro delasotista paga a razón de un colapso por año aquellos desmanejos. Schiaretti no pierde la calma cuando acepta que en lo que queda de 2009, depende de sus enemigos políticos, los Kirchner. “Si cumplen con los pagos, no tendremos problemas de aquí a fin de año”, explica. Córdoba recibe remesas mensuales que la Nación envía para dos rubros: refinanciar la deuda del Estado cordobés y cubrir parte del déficit de la Caja de Jubilaciones. Schiaretti y los atribulados cordobeses ya vieron cuánto tiempo resiste el Gobierno provincial si la Nación corta los pagos. En 2008, cuando el gobernador se puso del lado de los huelguistas rurales, Néstor Kirchner pisó la manguera durante dos meses y medio. Unos días más y los empleados provinciales habrían cobrado con atraso. Es lo que ahora estaba a punto de pasar otra vez, con un año y poco más de diferencia. Una demora, un enojo... y la angustia vuelve a serpentear en los despachos cordobeses. “Fue por la foto con (Julio) Cobos”, repiten, mentando al gobernador, los funcionarios que hablan de la demora en mandar el dinero. Esa escena ocurrió el lunes, cuando el vicepresidente pasó por Córdoba para hablar en la Fundación Mediterránea. (...) En nombre de sus propios intereses presidenciales, De la Sota es funcional al kirchnerismo al bloquear un acuerdo con Carlos Reutemann, hoy por hoy el único peronista con posibilidades ciertas de terciar en la confrontación Kirchner-Julio Cobos que se presagia para dentro de dos años. “De la Sota nos juntará el peronismo para que Eduardo (Accastello) sea el candidato del peronismo en 2011”, se ilusionan en Villa María. La operación va más allá. La gente de Accastello ya dice con todas las letras que el acuerdo de reconciliación de Schiaretti con la Casa Rosada tiene dos caras: fondos garantizados en tiempo y forma enviados desde Buenos Aires, a cambio de espacios de poder al kirchnerismo en el Gobierno provincial."
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