POR FALTA DE TRATAMIENTO EN LA CÁMARA ALTA. Peligra una ley sobre lenguaje de señas. En la Argentina, son 400 mil los sordos e hipoacúsicos que se comunican de esta manera. Si no lo debaten antes de fin de año, podría caducar. El lenguaje de señas, que permite la comunicación de personas sordas e hipoacúsicas, es un idioma que busca el reconocimiento oficial a nivel nacional a partir de un proyecto de ley que tiene sanción en Diputados y espera tratamiento en el Senado, pero caducará si no se trata allí este año. En la Argentina, son 400 mil las personas que se comunican por esa vía.“Si no tiene tratamiento este año, el proyecto pierde estado parlamentario, por eso es importante que se trate antes de diciembre”, explicó a este diario Claudio Morgado, titular de la Comisión de Discapacidad de Diputados e impulsor de la propuesta. México, Uruguay, Cuba y Colombia son los países americanos que ya reconocieron legislativamente la lengua de señas de modo oficial. El 27 de septiembre de 2008, al conmemorarse el Día Internacional de las Personas Sordas, un grupo de ciudadanos con esa discapacidad exigió frente al Congreso la aprobación de la ley de lengua de señas: “Pedimos al Gobierno que nuestro idioma se haga ley porque es un derecho que tenemos. Queremos que se reconozca como un idioma más”, expresaron con sus manos, al tiempo que eran traducidos por un especialista.“Sin nuestro idioma no tenemos derechos humanos”, enfatizaron. En el mismo sentido, Morgado, padre de una nena con discapacidad auditiva, detalló: “Al oficializar la lengua de señas, le estaríamos dando los mismo derechos. Hay 14 artículos del Código Civil que tratan a los sordomudos como ‘inhábiles’ si no se pueden hacer entender por escrito, pero allí no se considera que, por no frecuentar el castellano, a veces pierden el uso y no por eso son inhábiles. Se los toma como gente con una deficiencia mental y no es así”. Un ejemplo de la descripción del diputado es que los sordos e hipoacúsicos sólo tienen permiso para votar si son capaces de demostrar por escrito que conocen el idioma castellano.La iniciativa sancionada en diciembre pasado en la Cámara de Diputados tiene tres artículos, en los que reconoce “en todo el territorio de la Nación Argentina la lengua de señas, comunicación viso-gestual, como idioma hablado por la comunidad sorda e hipoacúsica” con el objetivo de “equiparar las oportunidades”. Uno de los puntos de la ley señala el derecho que tiene cualquier persona con esa discapacidad para, por ejemplo, requerir atención médica en un hospital público, donde un intérprete especialmente preparado sería el encargado de contribuir a la buena comunicación entre médico y paciente. Irene Haimovichi, madre de una niña hipoacúsica, impulsa, junto a su marido, una campaña de recolección de firmas a través de internet para lograr el pronto tratamiento de esta ley en el Senado. “Como papás de una nena hipoacúsica conocimos la importancia que tiene el lenguaje de señas para la comunicación de las personas con discapacidad auditiva, es por eso que estamos impulsando esta iniciativa”, describe en su convocatoria, en la que solicita adhesiones al correo lenguadesenias@gmail.com. Impedimentos de la vida diariaLa Mutualidad Argentina de Hipoacúsicos realizó una investigación para identificar distintos impedimentos cotidianos que padecen quienes viven con esa discapacidad en la ciudad. En el estudio, se diferencian tres tipos de obstáculos: de traslado, de socialización urbana y de acceso a la cultura y la educación. En el caso del traslado, las bocinas, alarmas o cualquier señal sonora suelen quedar disminuidas en su intención informativa y pueden convertirse en un factor de riesgo, ya que no existe otro recurso que las reemplace. Respecto de la socialización, los problemas encontrados dan cuenta del desconocimiento “sobre las diversas formas de promover una comunicación eficaz con el hipoacúsico”. Por último, la dificultad para acceder a la cultura se evidencia en casos como el cine y el teatro. El sistema de aro magnético, que facilita la comprensión de un hipoacúsico, fue establecido como obligatorio en 2005, pero la mayoría de estos espacios no lo incluyeron. 1 sept 2009
HACEME UNA SEÑA Y APROBAMOS EL PROYECTO
POR FALTA DE TRATAMIENTO EN LA CÁMARA ALTA. Peligra una ley sobre lenguaje de señas. En la Argentina, son 400 mil los sordos e hipoacúsicos que se comunican de esta manera. Si no lo debaten antes de fin de año, podría caducar. El lenguaje de señas, que permite la comunicación de personas sordas e hipoacúsicas, es un idioma que busca el reconocimiento oficial a nivel nacional a partir de un proyecto de ley que tiene sanción en Diputados y espera tratamiento en el Senado, pero caducará si no se trata allí este año. En la Argentina, son 400 mil las personas que se comunican por esa vía.“Si no tiene tratamiento este año, el proyecto pierde estado parlamentario, por eso es importante que se trate antes de diciembre”, explicó a este diario Claudio Morgado, titular de la Comisión de Discapacidad de Diputados e impulsor de la propuesta. México, Uruguay, Cuba y Colombia son los países americanos que ya reconocieron legislativamente la lengua de señas de modo oficial. El 27 de septiembre de 2008, al conmemorarse el Día Internacional de las Personas Sordas, un grupo de ciudadanos con esa discapacidad exigió frente al Congreso la aprobación de la ley de lengua de señas: “Pedimos al Gobierno que nuestro idioma se haga ley porque es un derecho que tenemos. Queremos que se reconozca como un idioma más”, expresaron con sus manos, al tiempo que eran traducidos por un especialista.“Sin nuestro idioma no tenemos derechos humanos”, enfatizaron. En el mismo sentido, Morgado, padre de una nena con discapacidad auditiva, detalló: “Al oficializar la lengua de señas, le estaríamos dando los mismo derechos. Hay 14 artículos del Código Civil que tratan a los sordomudos como ‘inhábiles’ si no se pueden hacer entender por escrito, pero allí no se considera que, por no frecuentar el castellano, a veces pierden el uso y no por eso son inhábiles. Se los toma como gente con una deficiencia mental y no es así”. Un ejemplo de la descripción del diputado es que los sordos e hipoacúsicos sólo tienen permiso para votar si son capaces de demostrar por escrito que conocen el idioma castellano.La iniciativa sancionada en diciembre pasado en la Cámara de Diputados tiene tres artículos, en los que reconoce “en todo el territorio de la Nación Argentina la lengua de señas, comunicación viso-gestual, como idioma hablado por la comunidad sorda e hipoacúsica” con el objetivo de “equiparar las oportunidades”. Uno de los puntos de la ley señala el derecho que tiene cualquier persona con esa discapacidad para, por ejemplo, requerir atención médica en un hospital público, donde un intérprete especialmente preparado sería el encargado de contribuir a la buena comunicación entre médico y paciente. Irene Haimovichi, madre de una niña hipoacúsica, impulsa, junto a su marido, una campaña de recolección de firmas a través de internet para lograr el pronto tratamiento de esta ley en el Senado. “Como papás de una nena hipoacúsica conocimos la importancia que tiene el lenguaje de señas para la comunicación de las personas con discapacidad auditiva, es por eso que estamos impulsando esta iniciativa”, describe en su convocatoria, en la que solicita adhesiones al correo lenguadesenias@gmail.com. Impedimentos de la vida diariaLa Mutualidad Argentina de Hipoacúsicos realizó una investigación para identificar distintos impedimentos cotidianos que padecen quienes viven con esa discapacidad en la ciudad. En el estudio, se diferencian tres tipos de obstáculos: de traslado, de socialización urbana y de acceso a la cultura y la educación. En el caso del traslado, las bocinas, alarmas o cualquier señal sonora suelen quedar disminuidas en su intención informativa y pueden convertirse en un factor de riesgo, ya que no existe otro recurso que las reemplace. Respecto de la socialización, los problemas encontrados dan cuenta del desconocimiento “sobre las diversas formas de promover una comunicación eficaz con el hipoacúsico”. Por último, la dificultad para acceder a la cultura se evidencia en casos como el cine y el teatro. El sistema de aro magnético, que facilita la comprensión de un hipoacúsico, fue establecido como obligatorio en 2005, pero la mayoría de estos espacios no lo incluyeron.
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