Ahora se puede decorar la heladera "a la carta". A través del diseño, es posible reciclar y poner en funcionamiento la vieja Siam con un nuevo motor ecológico. También se puede transformar el refrigerador acorde al estilo del hogar. Si alguien dijera que la vieja heladera de la abuela podría, no sólo volver a funcionar, sino, además, quedar convertida en una verdadera obra de arte, muchas personas descreerían de su promesa. Ese "alguien" se llama Sebastián Gómez Peressini y logró llevar adelante su sueño de fusionar sus dotes artísticas y sus conocimientos técnicos para plasmarlos en lo que dio en llamar Arte con hache.Por medio de la "intervención" reciclan heladeras en desuso, o bien transforman las básicas en piezas de arte. "Tenemos un equipo que hace la parte de talla e intervenciones, y por otro lado las heladeras que no se usan, las restauramos y hacemos que vuelvan a circulación", explicó Gómez Peressini. El emprendedor detalló que "una es la opción de reciclar o transformar algo en artístico y la otra veta de la innovación es poner en funcionamiento, a través de la instalación de motores ecológicos, heladeras que ya no se usaban".Según, Gómez Peressini la necesidad del motor ecológico radica en que "el tipo de gas que se usa es sumamente tóxico". "Antes se hacían (las heladeras) para que duren 50 años, pero hoy ese gas va todo a la atmósfera porque la gente las descarta con más frecuencia", aseguró el joven, quien remarcó que "existe un sustituto ecológico, que requiere cambiar el motor para poder usarlo"."En Arte con hache creemos que el cuidado del medio ambiente construye lo cotidiano, por eso ofrecemos por medio de este servicio darle a nuestros clientes la posibilidad de aportar su granito de arena", consideró, al tiempo que -para él- "reciclar una heladera cambiando el color es igual a que una heladera menos se fabrique sin necesidad".Consultado acerca de si el cliente puede pedir el diseño que desee o debe elegir entre algunos predeterminados, destacó que intentan que "el ambiente se vuelque a la heladera", esto es, trabajar en conjunto con el cliente en su pedido, lo que puede implicar, a veces, que "partes de esculturas que tiene en la casa se vuelquen en la heladera"."Se apunta a que el ambiente vaya a la heladera, por eso trabajamos una vez que el ambiente está terminado", destacó Gómez Peressini, y comentó que los clientes sugieren fotos de algún personaje que admiren para plasmar en el electrodoméstico.En ese sentido, lo más exótico que le tocó realizar fue "tallar parte del Coliseo romano en una puerta". "La heladera blanca, se pintó en color arena y se talló", contó, al tiempo que aseguró que las opciones son infinitas porque hay diferentes técnicas para usar".La propuesta es que el cliente proponga una idea de qué imagen, figura o elemento le gustaría que estuviese plasmado en su heladera. "Nosotros a partir de eso le damos sugerencias constructivas basadas en su pedido, ya que tenemos un enorme espectro de materiales y técnicas que aplicamos para satisfacer la necesidad de su idea", aseguró el mentor de la iniciativa.El primer modelo, La Gioconda, se basó en combinar lo retro y lo vanguardista. "Al lograr esta alquimia era necesario ir más lejos en cuanto a los diseños tallando piezas únicas en relieve con motivos exclusivos", dijo Gómez Peressini y agregó: "Lo que pida el cliente lo solucionamos".Un equipo de trabajo integrado por diseñadores, pintores, talladores, un pintor que hace la parte estética y un área técnica, que transforma la heladera en ecológica, es el encargado de fusionar y dar forma a este servicio.Dado que el proceso demora entre 15 y 20 días, el cliente recibe "a préstamo" una heladera cuando le retiran la suya. Sobre cómo se decidió a hacer esto Gómez Peressini contó que empezó a restaurar las Siam "armándolas a nuevo" y los mismos clientes pidieron que las personalice y así surgió el equipo. Si bien el "común" del público que consume este tipo de productos es -según su creador- de un target "elevado" (gente que rediseña su casa asiduamente y "necesita" cambia el electrodoméstico no por lo funcional sino por lo estético) los clientes son diversos ya que este concepto es aceptado por personas que necesitan cambiar o pintar su heladera de un solo color, como también por aquellos que prefieren la heladera más divertida y personalizada. Cada vez más, empresas, bares o restaurantes de Puerto Madero o Palermo deciden personalizar con la marca comercial la heladera y usarla a modo de exhibidores.El precio de cambiar la estética de la heladera (o poner la vieja en funcionamiento) varía según lo que se vuelque: lo más económico es aplicar vinilos térmicos o pintar algún detalle a mano.Los productos salen al mercado con garantía de un año.Una opción entre lo sustentable y lo artísticoAsí definió Gómez Peressini a lo que realizan en Arte con hache. "Recuerdo que en la casa de mi abuela había una antigua heladera que conservaba de tiempos inmemoriales. Ella simplemente contestaba ante preguntas como ¿por qué no cambiar esa antigua heladera? que esta bien cuidada y funcionaba perfectamente", contó antes de finalizar: "La realidad es que cuando un producto es de buena calidad apostamos a conservarlo".1 sept 2009
NO TIRES TU HELADERA VIEJA
Ahora se puede decorar la heladera "a la carta". A través del diseño, es posible reciclar y poner en funcionamiento la vieja Siam con un nuevo motor ecológico. También se puede transformar el refrigerador acorde al estilo del hogar. Si alguien dijera que la vieja heladera de la abuela podría, no sólo volver a funcionar, sino, además, quedar convertida en una verdadera obra de arte, muchas personas descreerían de su promesa. Ese "alguien" se llama Sebastián Gómez Peressini y logró llevar adelante su sueño de fusionar sus dotes artísticas y sus conocimientos técnicos para plasmarlos en lo que dio en llamar Arte con hache.Por medio de la "intervención" reciclan heladeras en desuso, o bien transforman las básicas en piezas de arte. "Tenemos un equipo que hace la parte de talla e intervenciones, y por otro lado las heladeras que no se usan, las restauramos y hacemos que vuelvan a circulación", explicó Gómez Peressini. El emprendedor detalló que "una es la opción de reciclar o transformar algo en artístico y la otra veta de la innovación es poner en funcionamiento, a través de la instalación de motores ecológicos, heladeras que ya no se usaban".Según, Gómez Peressini la necesidad del motor ecológico radica en que "el tipo de gas que se usa es sumamente tóxico". "Antes se hacían (las heladeras) para que duren 50 años, pero hoy ese gas va todo a la atmósfera porque la gente las descarta con más frecuencia", aseguró el joven, quien remarcó que "existe un sustituto ecológico, que requiere cambiar el motor para poder usarlo"."En Arte con hache creemos que el cuidado del medio ambiente construye lo cotidiano, por eso ofrecemos por medio de este servicio darle a nuestros clientes la posibilidad de aportar su granito de arena", consideró, al tiempo que -para él- "reciclar una heladera cambiando el color es igual a que una heladera menos se fabrique sin necesidad".Consultado acerca de si el cliente puede pedir el diseño que desee o debe elegir entre algunos predeterminados, destacó que intentan que "el ambiente se vuelque a la heladera", esto es, trabajar en conjunto con el cliente en su pedido, lo que puede implicar, a veces, que "partes de esculturas que tiene en la casa se vuelquen en la heladera"."Se apunta a que el ambiente vaya a la heladera, por eso trabajamos una vez que el ambiente está terminado", destacó Gómez Peressini, y comentó que los clientes sugieren fotos de algún personaje que admiren para plasmar en el electrodoméstico.En ese sentido, lo más exótico que le tocó realizar fue "tallar parte del Coliseo romano en una puerta". "La heladera blanca, se pintó en color arena y se talló", contó, al tiempo que aseguró que las opciones son infinitas porque hay diferentes técnicas para usar".La propuesta es que el cliente proponga una idea de qué imagen, figura o elemento le gustaría que estuviese plasmado en su heladera. "Nosotros a partir de eso le damos sugerencias constructivas basadas en su pedido, ya que tenemos un enorme espectro de materiales y técnicas que aplicamos para satisfacer la necesidad de su idea", aseguró el mentor de la iniciativa.El primer modelo, La Gioconda, se basó en combinar lo retro y lo vanguardista. "Al lograr esta alquimia era necesario ir más lejos en cuanto a los diseños tallando piezas únicas en relieve con motivos exclusivos", dijo Gómez Peressini y agregó: "Lo que pida el cliente lo solucionamos".Un equipo de trabajo integrado por diseñadores, pintores, talladores, un pintor que hace la parte estética y un área técnica, que transforma la heladera en ecológica, es el encargado de fusionar y dar forma a este servicio.Dado que el proceso demora entre 15 y 20 días, el cliente recibe "a préstamo" una heladera cuando le retiran la suya. Sobre cómo se decidió a hacer esto Gómez Peressini contó que empezó a restaurar las Siam "armándolas a nuevo" y los mismos clientes pidieron que las personalice y así surgió el equipo. Si bien el "común" del público que consume este tipo de productos es -según su creador- de un target "elevado" (gente que rediseña su casa asiduamente y "necesita" cambia el electrodoméstico no por lo funcional sino por lo estético) los clientes son diversos ya que este concepto es aceptado por personas que necesitan cambiar o pintar su heladera de un solo color, como también por aquellos que prefieren la heladera más divertida y personalizada. Cada vez más, empresas, bares o restaurantes de Puerto Madero o Palermo deciden personalizar con la marca comercial la heladera y usarla a modo de exhibidores.El precio de cambiar la estética de la heladera (o poner la vieja en funcionamiento) varía según lo que se vuelque: lo más económico es aplicar vinilos térmicos o pintar algún detalle a mano.Los productos salen al mercado con garantía de un año.Una opción entre lo sustentable y lo artísticoAsí definió Gómez Peressini a lo que realizan en Arte con hache. "Recuerdo que en la casa de mi abuela había una antigua heladera que conservaba de tiempos inmemoriales. Ella simplemente contestaba ante preguntas como ¿por qué no cambiar esa antigua heladera? que esta bien cuidada y funcionaba perfectamente", contó antes de finalizar: "La realidad es que cuando un producto es de buena calidad apostamos a conservarlo".
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