Distendida, Cristina confundió a Evo Morales con Celso Jaque. Muchos comentarios provocó en Mendoza que Cristina Fernández llamara "Evo" a Celso Jaque: ¿Es bueno o malo? Todo indica que Cristina Fernández se encontra serena y sonriente, cuando tras aludir a la gravitación del turismo y a la inauguración de un hostal en La Rioja, cerca de donde mataron al caudillo Ángel Vicente Peñaloza, 'el Chacho¡, confundió al gobernador Jaque con el presidente de Bolivia, Evo Morales. Antes de ir a la anécdota, hay que destacar que el ministro de Turismo de la Nación, Enrique Meyer, es quien agita el tema. Cuando visitó La Rioja para la inauguración del nuevo edificio de la Secretaría de Turismo de La Rioja, frente a la Estación Terminal de Ómnibus de la capital provincial, él dijo que tuvo “la suerte y el honor” de inaugurar la hostería de la Quebrada de los Cóndores “que tiene un valor como si fuera de la cadena Sheraton, porque realmente es un lugar emblemático”. La pequeña hostería está ubicada en el Departamento Ángel Vicente Peñaloza.
Jaque, antes de que Cristina hiciera uso de la palabra, había hablado de la “integración de productores como clave del desarrollo social” y siempre muy agradecido con la Presidente por una asignación de partidas, él indicó: “Mendoza tiene una oferta turística cada vez más importante. Crece también el turismo además de la actividad vitivinícola”.
Cristina retomó el tema: “Que los gobiernos de las provincias puedan redistribuir esos $ 54 millones anuales en la ayuda que mencionaba Evo, ¡ay, no!, ¿por qué dije Evo? ¡Celso! Mirá, te confundí con Evo, te debés parecer a Evo, por la altura o por el Camino del Inca, alguna cosa, alguna asociación rara hice. ¡Para el psicólogo!”.
Risas y aplausos. Pero ¿es bueno o malo para Jaque? El gobernador mendocino nunca tuvo una relación cercana con Cristina como la tiene José Luis Gioja, por ejemplo.
¿Y Evo Morales? Tampoco, como sí la tiene Hugo Chávez. Ambos son aliados pero no de gran cordialidad. ¿Algo de eso tuvo que ver con la confusión o hay algo más?
Acerca de Cristina en la Vendimia, un buen fragmento de Carlos Salvador La Rosa en el diario Los Andes, de la ciudad de Mendoza:
"(...) Pese a que su presidencia se parece mucho a un reinado, la relación entre Cristina Fernández de Kirchner y la fiesta más monárquica que tiene la Argentina, nunca fue buena. Ella jamás se interesó -hasta ayer- en nuestra Vendimia.
O, mejor dicho, nunca tuvo un motivo para interesarse -hasta ayer- por Mendoza. Muy diferente en esto a su esposo, quien todas las veces que vino a nuestra provincia hablaba como un conservador local más, porque tenía un claro objetivo: seducir políticamente al entonces gobernador Julio Cobos.
En su primera Vendimia como presidenta, la de 2008, de su gobierno no vino nadie. Cobos ya había sido cooptado y su insubordinación “no positiva” aún no llegaba, por lo cual a Cristina ese vice inexistente no le interesaba y Jaque le había ganado a los Kirchner y Cobos juntos, por lo cual ese gobernador tampoco le interesaba.
Un año después Cobos ya era la bestia negra, tan odiado por los K como aplaudido por todo el país no K. Cristina entonces vino a Vendimia con apoyos económicos valiosos para el sector. No obstante, viajó con un humor de perros y sólo para ver cómo molestar a Cobos.
En el Carrusel apenas asomó su cara. En el Almuerzo de las Fuerzas Vivas le puso un corralito a los periodistas, como si fueran ganado, para tenerlos lejos, y mientras Jaque discurseaba, ella hablaba -maleducadamente- con los que tenía al lado.
En la Vendimia de 2010, cuando Cobos ya había derrotado electoralmente a Jaque en las legislativas, tampoco vino nadie, excepto el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, quien dio un discurso soporífero.
Pero este año todo cambió. Cristina descubrió Vendimia. Mejor dicho, le encontró un sentido a su relación con Mendoza. La reina constitucional se reconcilió con la república monárquica que es Mendoza en Vendimia. Bienvenida, por las razones que sean. (...)".
Jaque, antes de que Cristina hiciera uso de la palabra, había hablado de la “integración de productores como clave del desarrollo social” y siempre muy agradecido con la Presidente por una asignación de partidas, él indicó: “Mendoza tiene una oferta turística cada vez más importante. Crece también el turismo además de la actividad vitivinícola”.
Cristina retomó el tema: “Que los gobiernos de las provincias puedan redistribuir esos $ 54 millones anuales en la ayuda que mencionaba Evo, ¡ay, no!, ¿por qué dije Evo? ¡Celso! Mirá, te confundí con Evo, te debés parecer a Evo, por la altura o por el Camino del Inca, alguna cosa, alguna asociación rara hice. ¡Para el psicólogo!”.
Risas y aplausos. Pero ¿es bueno o malo para Jaque? El gobernador mendocino nunca tuvo una relación cercana con Cristina como la tiene José Luis Gioja, por ejemplo.
¿Y Evo Morales? Tampoco, como sí la tiene Hugo Chávez. Ambos son aliados pero no de gran cordialidad. ¿Algo de eso tuvo que ver con la confusión o hay algo más?
Acerca de Cristina en la Vendimia, un buen fragmento de Carlos Salvador La Rosa en el diario Los Andes, de la ciudad de Mendoza:
"(...) Pese a que su presidencia se parece mucho a un reinado, la relación entre Cristina Fernández de Kirchner y la fiesta más monárquica que tiene la Argentina, nunca fue buena. Ella jamás se interesó -hasta ayer- en nuestra Vendimia.
O, mejor dicho, nunca tuvo un motivo para interesarse -hasta ayer- por Mendoza. Muy diferente en esto a su esposo, quien todas las veces que vino a nuestra provincia hablaba como un conservador local más, porque tenía un claro objetivo: seducir políticamente al entonces gobernador Julio Cobos.
En su primera Vendimia como presidenta, la de 2008, de su gobierno no vino nadie. Cobos ya había sido cooptado y su insubordinación “no positiva” aún no llegaba, por lo cual a Cristina ese vice inexistente no le interesaba y Jaque le había ganado a los Kirchner y Cobos juntos, por lo cual ese gobernador tampoco le interesaba.
Un año después Cobos ya era la bestia negra, tan odiado por los K como aplaudido por todo el país no K. Cristina entonces vino a Vendimia con apoyos económicos valiosos para el sector. No obstante, viajó con un humor de perros y sólo para ver cómo molestar a Cobos.
En el Carrusel apenas asomó su cara. En el Almuerzo de las Fuerzas Vivas le puso un corralito a los periodistas, como si fueran ganado, para tenerlos lejos, y mientras Jaque discurseaba, ella hablaba -maleducadamente- con los que tenía al lado.
En la Vendimia de 2010, cuando Cobos ya había derrotado electoralmente a Jaque en las legislativas, tampoco vino nadie, excepto el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, quien dio un discurso soporífero.
Pero este año todo cambió. Cristina descubrió Vendimia. Mejor dicho, le encontró un sentido a su relación con Mendoza. La reina constitucional se reconcilió con la república monárquica que es Mendoza en Vendimia. Bienvenida, por las razones que sean. (...)".

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