Muerte digna, a un paso de llegar al recinto de Diputados.
Un plenario de las Comisiones de Legislación General y Derechos Humanos aprobó un dictamen conjunto para legalizar la muerte digna. Como la Comisión de Salud ya había dictaminado a su favor, el tema podría tratarse en la última sesión de Diputados. Al comenzar la reunión Vilma Ibarra, presidenta de Legislación General, anunció que había optado por hacer un plenario con Derechos Humanos para poder acelerar el trámite y lograr la media sanción de la Cámara este año. Junto con Victoria Donda elaboraron un predictamen que varía en algunos leves aspectos con el dictamen de la Comisión de Salud. Según dijo Ibarra , prefirieron elaborar otro dictamen distinto así no le hacían modificaciones al original y no debía volver a Salud. De tal manera, salvo que los diputados de la Comisión de Salud firmen este último predictamen, en el recinto habrá dos dictámenes para votar. Igualmente la diferencia es mínima y no varía en nada el sentido de la ley. Ambos se oponen a la eutanasia y al suicidio asistido y plantean el consentimiento informado para que el paciente pueda elegir a qué prácticas quiere someterse y a cuales no. La idea de ambos es evitar el encarnizamiento terapéutico. En lo único que difieren es en quién puede realizar el consentimiento informado. El dictamen aprobado hoy plantea que en caso de que el enfermo no esté en condiciones de decidir por él mismo se acuda a lo planteado por la ley de transplantes según la cual los que pueden decidir sobre la vida del paciente son él cónyuge no divorciado que convivía con el enfermo, su pareja si hace más de tres años que están juntos, los padres, los hijos, hermanos y nietos mayores de 18 años y demás parientes hasta segundo grado. En el dictamen quedó claro que el paciente tiene derecho a aceptar o rechazar tratamientos con o sin causa. Los niños y los adolescentes también pueden opinar y su capacidad de decisión será mayor a medida que estén más cerca de la mayoría de edad. La decisión del paciente puede ser revocada por él mismo en cualquier momento en que cambie de parecer y sí acepte que se le apliquen todos los métodos para mantenerlo con vida. Juan Carlos Vega fue el primero en tomar la palabra luego de la presentación del dictamen. Aseguró que firmaría pero que hubiera preferido que se incluyera el suicidio asistido, tal como planteaba en su proyecto de ley. Por su parte, Carlos Favario optó por firmar en disidencia porque dijo que le parecía que existían contradicciones en cuanto a la revocación del consentimiento informado y el hecho de que el médico deba obedecer siempre lo que el paciente requiera.
Para la socialista Mónica Fein el lograr la aprobación de la ley “sería un gran paso en la humanización de la medicina”. En ese sentido Verónica Benas pidió “hacer un esfuerzo y avanzar cuanto antes en estos temas”.
Julián Obiglio, del PRO, anunció el acompañamiento de su bloque a la medida pero anticipó que firmaría en disidencia ya que “la alimentación y la hidratación son importantes. Si las evitamos estamos acelerando el proceso de muerte y en el proyecto está esa posibilidad”. Lo mismo planteó Silvia Storni, de la UCR.
Luego, Fabián Peralta y Remo Carlotto plantearon la necesidad de que el proyecto se trate este año.
“Destaco la importancia de lograr una media sanción antes de que termine el año. Esto implica terminar con el sufrimiento de las personas agónicas y sus familias”, concluyó Donda.
Durante el debate estuvieron presentes Selva Herbon y Susana Bustamente, madres de Camila y Melina respectivamente. La primera se encuentra en estado vegetativo permanente desde el instante de su tratamiento. La segunda falleció a comienzos de este año y antes le había mandado una carta a los legisladores pidiéndoles que trataran una ley contra el encarnizamiento terapéutico. Las dos mujeres impulsaron el tratamiento de la ley tanto en Diputados como en Senado.
Un plenario de las Comisiones de Legislación General y Derechos Humanos aprobó un dictamen conjunto para legalizar la muerte digna. Como la Comisión de Salud ya había dictaminado a su favor, el tema podría tratarse en la última sesión de Diputados. Al comenzar la reunión Vilma Ibarra, presidenta de Legislación General, anunció que había optado por hacer un plenario con Derechos Humanos para poder acelerar el trámite y lograr la media sanción de la Cámara este año. Junto con Victoria Donda elaboraron un predictamen que varía en algunos leves aspectos con el dictamen de la Comisión de Salud. Según dijo Ibarra , prefirieron elaborar otro dictamen distinto así no le hacían modificaciones al original y no debía volver a Salud. De tal manera, salvo que los diputados de la Comisión de Salud firmen este último predictamen, en el recinto habrá dos dictámenes para votar. Igualmente la diferencia es mínima y no varía en nada el sentido de la ley. Ambos se oponen a la eutanasia y al suicidio asistido y plantean el consentimiento informado para que el paciente pueda elegir a qué prácticas quiere someterse y a cuales no. La idea de ambos es evitar el encarnizamiento terapéutico. En lo único que difieren es en quién puede realizar el consentimiento informado. El dictamen aprobado hoy plantea que en caso de que el enfermo no esté en condiciones de decidir por él mismo se acuda a lo planteado por la ley de transplantes según la cual los que pueden decidir sobre la vida del paciente son él cónyuge no divorciado que convivía con el enfermo, su pareja si hace más de tres años que están juntos, los padres, los hijos, hermanos y nietos mayores de 18 años y demás parientes hasta segundo grado. En el dictamen quedó claro que el paciente tiene derecho a aceptar o rechazar tratamientos con o sin causa. Los niños y los adolescentes también pueden opinar y su capacidad de decisión será mayor a medida que estén más cerca de la mayoría de edad. La decisión del paciente puede ser revocada por él mismo en cualquier momento en que cambie de parecer y sí acepte que se le apliquen todos los métodos para mantenerlo con vida. Juan Carlos Vega fue el primero en tomar la palabra luego de la presentación del dictamen. Aseguró que firmaría pero que hubiera preferido que se incluyera el suicidio asistido, tal como planteaba en su proyecto de ley. Por su parte, Carlos Favario optó por firmar en disidencia porque dijo que le parecía que existían contradicciones en cuanto a la revocación del consentimiento informado y el hecho de que el médico deba obedecer siempre lo que el paciente requiera.
Para la socialista Mónica Fein el lograr la aprobación de la ley “sería un gran paso en la humanización de la medicina”. En ese sentido Verónica Benas pidió “hacer un esfuerzo y avanzar cuanto antes en estos temas”.
Julián Obiglio, del PRO, anunció el acompañamiento de su bloque a la medida pero anticipó que firmaría en disidencia ya que “la alimentación y la hidratación son importantes. Si las evitamos estamos acelerando el proceso de muerte y en el proyecto está esa posibilidad”. Lo mismo planteó Silvia Storni, de la UCR.
Luego, Fabián Peralta y Remo Carlotto plantearon la necesidad de que el proyecto se trate este año.
“Destaco la importancia de lograr una media sanción antes de que termine el año. Esto implica terminar con el sufrimiento de las personas agónicas y sus familias”, concluyó Donda.
Durante el debate estuvieron presentes Selva Herbon y Susana Bustamente, madres de Camila y Melina respectivamente. La primera se encuentra en estado vegetativo permanente desde el instante de su tratamiento. La segunda falleció a comienzos de este año y antes le había mandado una carta a los legisladores pidiéndoles que trataran una ley contra el encarnizamiento terapéutico. Las dos mujeres impulsaron el tratamiento de la ley tanto en Diputados como en Senado.

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