17 nov 2014

LLEGA NAVIDAD Y SOMOS ADICTOS A LAS COMPRAS

Se acerca Navidad y te revelamos por qué sos tan adicto/a a las compras
Todo tiene una explicación científica y nosotros te la acercamos para que seas más feliz. “El impulso de gastar afecta a todo el mundo. Quien durante todo el año se complicó ahorrando… de repente se vuelve extravagante. No sólo se vuelve más generoso consigo mismo, sino también con el prójimo. Y un torrente de regalos mana de todas partes.” El autor de estas palabras es Libanio, un filósofo de Constantinopla que vivió en el siglo IV y que describe una celebración en el Imperio Romano. Los orígenes del acto de comprar y todas sus complejidades se remontan a la antigüedad, aunque el consumismo como exceso parece un fenómeno moderno. ¿Por qué deseamos objetos y en qué medida nos transforman?. "Como tenemos necesidad de cariño y amor tenemos necesidad de ciertos productos, y es tan válido decir que te tomás una gaseosa porque tenés sed –necesidad funcional o racional– que porque se te antojó, que implica una necesidad emocional”, explicó Luis Arnal de la empresaIn Situm, dedicada a observar y entender las causas por las cuales la gente compra. “En general, para comprar las personas necesitan justificar racionalmente el deseo emocional”, opinó el especialista, pero… ¿qué es exactamente una necesidad?. Si alguien entra a tu casa, observa tus pertenencias y te dice que poseés muchas cosas, tal vez estés de acuerdo. Pero si esa persona te indica que debés deshacerte de ellas, porque no las necesitás, seguramente sentirás que tenés todo el derecho de decidir qué es lo que precisás y lo que no, sin que nadie diga lo contrario.
Creo que me hace falta…
“Las necesidades se convierten en tales cuando decidimos vivir de una forma determinada”, advierte el investigador Thomas Hine, en su libro I Want That! (¡Yo quiero eso!). “Aunque a veces suponemos que las personas consumen para competir unas con otras, por regla general consumimos para encajar en un grupo. Queremos tener lo que tienen quienes nos rodean. De este modo, los objetos se definen como necesidades”, aclaró el autor. “La sociedad actual trata el consumo como una cuestión privada, casi sagrada. Todos tenemos derecho a poseer aquello que elegimos, siempre y cuando no resulte peligroso para los demás”, agrega Hine. Y es que cada objeto que compramos lleva implícito un mensaje. Por su parte, Hine añade: “El consumidor no es inocente. Opta por un diseño y desprecia otro porque quiere ser interpretado socialmente como él desea. Cuando corren buenos tiempos y las tiendas están concurridas decimos cosas horribles de los compradores, los tachamos de superficiales o despilfarradores. Y a veces tales adjetivos están justificados. Quizá por eso la gente deja de comprar cuando teme por su futuro. Comprar es una afirmación de que el futuro existe y de que será mejor que el presente. Cuando la gente deja de comprar, es un indicador de que la sociedad duda de su capacidad de prosperar”.

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