1 mar. 2015

UN REPASO POR LAS ANTERIORES ASAMBLEAS LEGISLATIVAS QUE PRESIDIÓ LA PRESIDENTA

Cómo fueron las anteriores asambleas legislativas que presidió Cristina
La de este domingo será la última apertura de períodos ordinarios que le tocará encabezar a la presidenta de la Nación. Conozca qué dijo y qué pasó en las siete experiencias anteriores.
El récord lo tiene Carlos Menem, que encabezó una decena de aperturas de sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación, entre 1990 y 1999. La mitad de las veces lo hizo los días 1° de mayo, y a partir de la reforma constitucional de 1994, comenzó a hacerlo los 1° de marzo, como rige desde entonces. Para Cristina Fernández de Kirchner, esta será su octava experiencia. Desde 2008, cuando encabezó por primera vez la Asamblea Legislativa del 1° de marzo, la presidenta sorprendió rompiendo la tradición de leer los mensajes presidenciales en ese ámbito. Y progresivamente fue quebrando sus propios récords en cuanto al tiempo de sus discursos. Veamos qué características tuvo cada uno de ellos.
En su primera experiencia al frente de una Asamblea Legislativa, Cristina Fernández de Kirchner dio un discurso de memoria que se extendió por 75 minutos, en el que detalló los puntos salientes en los que haría eje su gestión, que literalmente citó como una extensión de la anterior, a la que presentó como de las mejores en los últimos dos siglos. Habló de educación, desempleo y hasta inseguridad, pero no hizo referencias a la inflación, por ejemplo. En materia de relaciones exteriores, sólo se refirió al Mercosur y a las Malvinas, pero no habló del conflicto con Uruguay. Y eso sí, derramó elogios para el Parlamento. “Estamos por primera vez en cien años, en cinco años ininterrumpidos de crecimiento económico a tasas superiores al 4 y 5 por ciento. Si volvemos a crecer habremos completado el mayor período de crecimiento de toda nuestra historia”, resaltó.
El primer punto del Acuerdo del Bicentenario era el referido al aspecto económico, sobre el cual sugirió seguir en la política de desendeudamiento y de acumulación de reservas. El segundo capítulo del Acuerdo del Bicentenario tenía que ver con la infraestructura, respecto a lo cual dijo que “en pocos días más presentaremos el plan de la intervención estatal para la inversión pública en todo el territorio de la República”.
El tercer capítulo era “el del conocimiento”, anticipando que en unos días lanzaría a través del Ministerio de Educación un plan de finalización de la escuela primaria y secundaria.
Durante su mensaje hizo varios reproches a la prensa. “Quiso instalarse que la energía era una cosa que sucedía solamente en la Argentina -se quejó-. Es un problema del mundo y de la región, y nosotros estamos en el mundo y en la región, por lo tanto debemos abordar la cuestión con seriedad y tranquilidad”. Luego recordó que en las últimas semanas dos expertos habían hecho anticipos agoreros en las últimas semanas, advirtiendo que “ambos fueron responsables de los cortes en los 80, cuando el crecimiento en el país era negativo. Eran los responsables institucionales y políticos de darle energía y buena economía a los argentinos. Ni lo uno ni lo otro: mala energía y mala economía”.
En su discurso, le apuntó al sector docente, quejándose por las huelgas reiteradas. Precisó en ese sentido que entre 2003 y 2007 la variación del salario docente había sido del 168,95%, pese a lo cual había habido 1.025 días de huelga. “No hay peor educación que la que no se imparte”, advirtió.
Anticipó que la ministra de Salud anunciaría en los próximos días dos planes para su área y aseguró: “Tengo gran confianza en Graciela, porque es una gran trabajadora, porque tiene un gran compromiso”. La aludida ministra, Graciela Ocaña, derramó algunas lágrimas de emoción.
En materia de relaciones exteriores, explicó la conveniencia de la buena relación con Venezuela, resaltó al Mercosur, advirtió al Reino Unido y pasó por alto el conflicto por las pasteras.
Asimismo, en esa primera asamblea, anunció un plan para el soterramiento del Ferrocarril San Martín, aunque en realidad se refería al Ferrocarril Sarmiento.
Aplausómetro: el mensaje cosechó 45 aplausos.
Para su segunda presentación ante el Congreso, ya había transcurrido la guerra con el campo por la 125 y el voto no positivo de Julio Cobos. Por eso había gran expectativa con ese reencuentro de la presidenta con su vice, con el que tuvo dos saludos protocolares sin siquiera mirarlo. Durante el mensaje, que se extendió por una hora y cinco minutos, “atendió” duramente en varios pasajes a la oposición, aunque siempre dejando claro su respeto por ellos. Terminó su discurso reclamando “comprensión” de parte de la oposición y que se respetara el debate de ideas y los resultados de las votaciones en el Congreso. Le apuntó al campo y dijo que con la resolución 125 el sector estaría mucho mejor: “Si hoy la 125 estuviera vigente, las alícuotas de los derechos de exportación serían inferiores a los vigentes, pero además los pequeños y medianos productores estarían recibiendo compensaciones”, enfatizó, sugiriéndoles a los productores hacer cuentas para ver cómo estarían.
El primer tramo del discurso de Cristina estuvo destinado a la crisis internacional, y sobre el tema consideró que tal vez fuera ella la primera presidenta en tantas décadas que “venga a dar este mensaje en una situación inédita en materia internacional”.
La mandataria aseguró que “vamos a ir al G20 llevando las propuestas que venimos sosteniendo desde hace mucho tiempo, pero sinceramente creo que lo económico y financiero es solamente la punta del iceberg. Creo que hay un modelo en crisis, que tiene que ver con una forma de relacionarse al mundo basado en la subordinación y no en la cooperación”.
Resaltó haber sido “la presidenta que envió la ley de movilidad de salarios y haberes de jubilados y pensionados y también ustedes haber tenido el honor como Parlamento de votarlo”, señaló, apuntando con ironía que “muchas veces han tenido que votar cada cosa…”.
Anunció luego que su Gobierno enviaría al Congreso todos aquellos instrumentos que la época exigía, citando puntualmente a la ley de medios. Lo mismo haría con todos los instrumentos necesarios para enfrentar la crisis internacional y dijo que “todos tenemos que tener una actitud diferente frente a esta crisis, que no significa seguir a pie juntillas lo que diga el Poder Ejecutivo, pero sí lograr frente a los grandes temas de los argentinos la unidad”.
Sobre la ley de medios, anunció que el Ejecutivo estaba confeccionando la nueva norma que regulara el funcionamiento de los medios de comunicación, basado en el Pacto de San José de Costa Rica.
Su mensaje recibió 37 aplausos.
Tras la derrota electoral en las legislativas, la presidenta encabezó la Asamblea Legislativa ante un Congreso donde solo el 38% de la Cámara baja le era fiel y un 48,6% de los senadores respaldaban al Ejecutivo. En su mensaje, anunció la derogación del DNU que creaba el Fondo del Bicentenario y anticipó la creación de una bicameral para seguir el pago de la deuda con reservas.
También dijo haber firmado dos decretos para disponer de US$ 6500 millones de reservas de libre disponibilidad del Banco Central (BCRA) para el pago de deuda con los organismos multilaterales y con los tenedores de títulos.
Sostuvo que le tocaba administrar “dos países”, uno que mostraba un país con récord de consumo y otro al que denominó el “país virtual, donde suceden cosas horribles, donde nada está bien y todo está mal”.
Se quejó porque había debido “abordar la crisis global más importante de que se tenga memoria” y aseguró que el mercado interno había permitido “sortear la crisis”.
Tras ello le apuntó al “país mediático” que contrapuso con el país real, recordando las críticas emitidas al realizar la estatización de las AFJP. “No nos acompañaron lamentablemente esos partidos que se opusieron en su momento y que también habían presentado muchísimos proyectos; no importa, pero lo cierto es que esta asignación universal solamente se pudo hacer a partir de poder transferir el recurso de trabajadores a manos del Estado”, remarcó.
Criticó también al “país mediático” por las críticas a la estatización de la empresa de agua. “También esta Argentina virtual que viene anunciándonos un apagón de 2003 a la fecha; desde ese año hemos crecido en generación de megavatios 4.758 megavatios”, sostuvo, asegurando que es año habíamos llegado a casi 20.000 megavatios.
“Nunca pude entender a los capitalistas que siempre me hablan de planes de ajuste y de achicar el gasto público. Creo en el superávit, pero si tenemos que hacerlo con medidas contracíclicas”, dijo más adelante.
Al hablar de seguridad y justicia, citó que la Argentina tenía una de las tasas más bajas de criminalidad, pero aclaró que prefería no hablar de cifras, sino de un plan de articulación para poder mejorar los estándares de seguridad. Aunque agregó que “no vamos a poder mejorar los estándares de seguridad sino mejoramos los estándares de Justicia, que es la otra gran demanda que tiene la Argentina”.
Cristina Kirchner reclamó una profunda reforma de la Justicia y dijo que “hemos sido los únicos que no hemos puesto jueces amigos en la Corte Suprema de Justicia”.

Habló de los DNU y aclaró que “de todos los presidentes argentinos, fui la que menos decretos de necesidad y urgencia usó. Pero están allí y son una atribución del Poder Ejecutivo”. Se refirió fundamentalmente del Fondo del Bicentenario y recordó que “cuando lo lanzamos hubo una respuesta de la economía nacional e internacional positiva, porque durante todo el año 2009 se había dicho que la Argentina iba a entrar en default; también lo decía la Argentina mediática y virtual”.
A continuación anunció la derogación del decreto 2010 de Fondo del Bicentenario, “porque el grado de judicialización alcanzado había desnaturalizado absolutamente facultades que son propias del Poder Legislativo y del Poder Ejecutivo”.
Aplausómetro: en los 96 minutos que duró su discurso, 51 fueron los aplausos.
2011. “No se hagan los rulos”
En su cuarta apertura de sesiones ordinarias, la última de su primer mandato, la presidenta resaltó el crecimiento argentino y cuestionó la evasión impositiva. Destacó también el crecimiento del consumo y reclamó de la banca privada una participación en los créditos a la producción.
Anunció la extensión de la Asignación Universal por Hijo a las mujeres a partir de su tercer mes de embarazo, y pidió aprobar una nueva ley de adopción.
De entrada, pidió una nueva ley penal tributaria y resaltó como “un dato clave del modelo” que “por primera vez en el sector de exportaciones el mayor rubro lo cubrieron las manufacturas industriales”, destacando que representaron el 35,4 del total de exportaciones de la República Argentina.
Se quejó porque la banca pública es la que da préstamos hipotecarios, y que la privada sólo da para el consumo. Anunció que con la titular del BCRA había acordado iniciar un estudio para verificar cómo se dan los préstamos, porque “necesitamos orientar fuertemente el crédito para sostener la inversión”.
Reivindicó la creación del Ministerio de Agricultura y cuestionó los pronósticos de quienes sugerían que iba a haber que importar carne. Resaltó el crecimiento en la exportación de trigo y la exportación de carne por 1.200 millones de dólares. En una señal hacia el campo, lo reivindicó como “un sector dinámico, que invierte”.
En materia energética, aseguró que había habido un crecimiento a partir del plan lanzado en el año 2004. Dijo que el pico récord de demanda de generación en el año 2003 era de 14.350 megavatios; en el año 2010 el pico fue de 20.893 megavatios. Lo cual adjudicó al crecimiento y a la demanda interna, debida esta última al acceso de las clases populares a bienes que antes no poseían.
Luego mencionó a la empresa Aerolíneas Argentinas, diciendo que “el Estado argentino está haciendo un gran esfuerzo”, e hizo entonces un llamado a los sindicatos a no someter a la gente a situaciones de maltrato generadas por las huelgas, porque “los que viajan son también trabajadores”.
Habló de dar más seguridad y dijo que “la seguridad es la seguridad y no debe tener ideología, pero sobre todas las cosas no debe tener utilización mediática con fines electorales”. Si bien admitió la existencia de crímenes y la necesidad de bajarlos, aclaró que los índices eran inferiores a los de otros países. Anticipó una reestructuración sobre todo en la Policía Federal para poner más gente en las calles y las comisarías. “He tomado por eso la decisión de que todo lo referente a documentación pase al Registro Nacional de las Personas”, sacándole esa actividad a esa fuerza de seguridad.
Destacó los avances en la lucha contra la trata de personas y el rescate de víctimas. A propósito de eso, habló de “una ley que descansa acá, porque en los días que corren la servidumbre humana hemos visto que no solamente se reduce a condiciones que tengan que ver con sexualidad, sino con condiciones que tienen que ver con ganarse la vida”. Y agregó: “Realmente es importante que leyes como la del peón rural, para modificar esto, para que el control no esté en manos de sindicatos, vuelvan al Estado, para terminar con el trabajo esclavo”.
Destacó luego del Parlamento la sanción de la Ley del Matrimonio Igualitario. “¿Vieron que no pasó nada, que todo sigue igual? Yo les dije que no iba a pasar nada, como tampoco va a pasar nada con esta agitación sobre la reforma constitucional”. Y planteó: “Si no he podido lograr que me aprueben el presupuesto, ¿alguien me puede explicar cómo voy a lograr que me aprueben una reforma constitucional?”. Un día antes Diana Conti había dicho aquello de “Cristina eterna”. Fue aún más lejos: “¿Alguno me ha escuchado a mí decir que voy a ir a la reelección en el 2011? Así que no se hagan los rulos, creo que realmente lo que están tratando de hacer es lo que siempre hicieron, campañas difamatorias, usando por ahí una palabra de algún compañero o alguna compañera que siempre me quiso mucho, o que ahora me quiere un poquito más que antes, en fin, yo lo que creo es que no podemos gastar tanto tiempo en estas discusiones”.
En una clara referencia al dominio del Congreso por parte de la oposición, señaló que ese había sido “el año de menor producción legislativa”, aclarando que no lo decía como reproche, y se reivindicó como “una de ustedes”, pidiendo entonces “dar una vuelta de página”, asegurando que en el año del Bicentenario “nos hemos reencontrado los argentinos”, vaticinando de paso un gran crecimiento para el próximo año.
Durante su discurso de una hora cuarenta, cosechó 86 aplausos, a razón de casi uno por minuto.
2012. Reforma de la Carta Orgánica del Central
Ese año rompió todos los récords, al despacharse con un discurso de más de tres horas y media en el que destacó las realizaciones de su gobierno, detalló cifras y porcentajes de lo alcanzado desde 2003 y lo comparó con la situación previa a esa fecha. Cargó muy duro contra Mauricio Macri por pretender devolver los subterráneos a la Nación, algo que consideró “un episodio bochornoso”.
Entre las medidas legislativas más destacadas, anticipó la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y, contra lo esperado, no hizo mayores anuncios sobre YPF, ni TBA. Sobre Malvinas, pidió que los dos vuelos que se realizaban desde Punta Arenas a las islas, fueran tres y se realicen desde Buenos Aires.
El discurso arrancó con un minuto de silencio por la tragedia de Once, y aseguró que la Argentina había logrado “perforar el índice de desocupación”, llevándolo al 6,7% en el último trimestre del año 2011.
En otro pasaje, la presidenta anticipó el envío al Congreso de leyes importantes en materia de industria, para sostener políticas activas, y agradeció al Parlamento la sanción de la ley de tierras que pidió en marzo de 2011. “Vengo hoy a decir que la política de subsidios fue uno de los factores que permitió el crecimiento y el desarrollo no sólo de los argentinos, sino de numerosas industrias”, remarcó. En ese momento volvió a mencionar la sintonía fina.
La presidenta destacó entre otras cosas la recuperación del Museo del Bicentenario, el Museo del Libro y la Lengua y las imágenes de Eva Perón en el Ministerio de Obras Públicas, “que yo se que a algunos no les gustó, pero creo que ese ministerio con sus dos imágenes simbolizan una parte de la historia de los argentinos”.
Con la tragedia de Once fresca, enumeró los pasos que se dieron en el marco de la emergencia ferroviaria, y aseguró que “nunca hubo ningún pedido de rescisión notificado al Ejecutivo de ninguna de las concesiones ferroviarias, ni siquiera de la Auditoría General de la Nación”. Destacó en otro pasaje que todos los ferrocarriles en el mundo son subsidiados, porque sino sería imposible de operar. “Esto es para los opositores y para los propios que me criticaron tan duramente”, agregó. En cuanto al soterramiento del Sarmiento, dijo estar invirtiendo más de once mil millones de pesos. “Llama la atención tanto desconocimiento y tanto olvido”, se quejó CFK, que reiteró entonces que se decidió la intervención de la empresa TBA y aseguró que “no me va a temblar la mano para tomar las decisiones que tenga que tomar”. Pero insistió en que primero se debía contar con las pericias correspondientes.
Al hablar de educación, dijo tener “un gran aprecio por todos los docentes, pero creo que sinceramente han quedado atrapados por una lógica de otro país, que era la lógica de la Carpa Blanca, la de que les descontaban los salarios…”. Luego detalló que “el salario docente testigo ha tenido desde 2003 a la fecha una evolución del 651 por ciento”, y apuntó luego a las suplencias, señalando que el promedio de ausentismo es 24,18%. “Un cuarto de la masa salarial que se paga en Argentina en docentes se paga dos veces”, detalló Cristina. En algunas provincias, dijo, alcanza valores preocupantes. En Santa Cruz, que tiene el salario docente más importante de todo el país, en bruto 4.599, el ausentismo llega al 47,12%. Si bien dijo que si bien no consideró que fueran la panacea, pero consideró que no está mal para el tipo de trabajo que desarrollan los docentes, recordando que están cuatro horas al frente de los cursos y las vacaciones con las que cuentan.
Sobre el tema del petróleo, alertó respecto de la fuerte caída en la materia. Nombró puntualmente a YPF y recordó su desnacionalización, puntualizando que conocía muy de cerca el tema. Pero no anunció las medidas que poco tiempo después pondría en práctica con esa petrolera.
La mandataria dijo haber enviado un proyecto de ley que modifica la ley de la Carta Orgánica del BCRA y la ley de convertibilidad, “poniendo punto final a la norma de convertibilidad que fuera sancionada oportunamente y que revirtiera por completo y que terminara como terminó”.
2013. La reforma judicial
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner aprovechó su paso por el Congreso para descubrir en el Salón de Pasos Perdidos una de las siete banderas que flamearon por algunas horas en las Islas Malvinas durante el denominado “Operativo Cóndor”. La jefa de Estado había decidido donar al Congreso la insignia, que fue parte de un episodio ocurrido en 1966 cuando un grupo de 18 militantes peronistas desvió un avión civil de Aerolíneas Argentinas desde el país a las islas, donde desplegó durante 36 horas siete banderas nacionales.
Cristina Fernández de Kirchner inició su discurso destacando que se cumplirían ese año 30 años de democracia y 10 del kirchnerismo en el Gobierno. Marcó como “desarrollo” a la palabra que “más sintetiza estos diez años” y destacó a esta década como “el período de crecimiento económico más importante de la historia argentina”.
Hizo mucho hincapié en el área laboral, destacando que “se logró reducir un 67% a los desocupados”, llegando al 6,9% de desocupación. Puso énfasis también en resaltar los convenios colectivos refrendados, como así también que “el salario mínimo creció un mil trescientos treinta y ocho por ciento. Mídanlo con los índices que quieran, pero jamás habíamos tenido una recuperación tan importante”.
Destacó que casi seis millones de personas tenían ya cobertura previsional, gracias al “plan de incorporación” al sistema implementado por Néstor Kirchner, y dijo orgullosa que “la Argentina tiene hoy la cobertura más alta, 94,3%” de la región, y detalló los países que están debajo nuestro y sus porcentajes.
Aseguró que se habían sustituido importaciones por más de 15 mil millones de dólares, y que por primera vez después de muchísimas décadas las manufacturas industriales seguían siendo el valor más exportado. Luego le seguían los productos agropecuarios y por último los que no tienen valor agregado.
Valoró la decisión de obligar a las empresas electrónicas a desarrollar el trabajo en el territorio de Tierra del Fuego, detallando la producción en materia de celulares, como así también los aire acondicionados. “Hoy el cien por ciento de aire acondicionados es de origen nacional, aire fresco para la industria”, dijo.
En 2012 la actividad industrial cayó, admitió, pero “en realidad fue un amesetamiento, que cuantificó en el 1,2%. Pero aclaró que la industria en el mundo también había caído y dio porcentajes de todos los países y se detuvo especialmente en Italia: “Sin gobierno y sin papa”, y recordó cuando vio la imagen del papa retirándose en helicóptero: “Veía a Italia, uno de los integrantes del Grupo de los 8, sin gobierno, estamos en un mundo raro”, dijo, y reprochó que los líderes “no alcanzan a ver lo que está pasando”.
En materia salud, destacó el valor del programa Remediar, iniciado por el gobierno de Eduardo Duhalde y dio datos de lo implementado en la última década en la materia, como así también la aplicación del calendario nacional de vacunación. “Quiero rescatar acá algo que El hizo en el año 2005, que incorporó a la vacuna contra la Hepatitis A, en 2008 se dejaron de hacer trasplantes de hígado en la Argentina con motivo de la Hepatitis A”, destacó.
Al hablar del endeudamiento, detalló todos los pasos en la materia, hasta llegar al último canje, que “englobó al 93% de los bonistas”. “Yo quiero referirme a lo que está sucediendo estos días en Nueva York, adonde le he pedido al vicepresidente que asistiera, porque quiero que todo el mundo viera la importancia que Argentina le adjudica a este tema”, señaló, sugiriendo que todo el mundo debiera verlo. “Porque somos un país que reestructuró su deuda soberana en el 93%”, dijo, advirtiendo que “hoy no somos los únicos quebrados, es muy probable que muchos países del mundo, más temprano que tarde van a tener que reestructurar su deuda con quitas importantes y con plazos largos”. Recordó que desde 2002 “hemos pagado con reservas 32 mil millones de dólares, sin acceder al mercado de capitales. Estamos también dispuestos a pagarles a estos fondos buitre, pero no en mejores condiciones que el 93% que apostó por la Argentina, porque estaríamos cometiendo primero un delito, porque estaríamos estafando a los que creyeron en nosotros”.
“Vamos a seguir pagando nuestras obligaciones en dólares tal cual lo venimos haciendo desde el año 2005; no vamos a violar ninguna ley argentina, pero tampoco vamos a cometer ningún fraude contra los acreedores que creyeron en la República Argentina”, garantizó adelantando que “ofrecemos a estos fondos buitre que reciban lo mismo que hoy están cobrando los otros, con la misma quita y los mismos plazos”.
En ese discurso se refirió al memorando de entendimiento con Irán, que dijo que “me toca muy de cerca”, por haber sido miembro de la Comisión de Seguimiento de la Voladura de la Embajada de Israel y de la AMIA.
Aclaró respecto de las versiones que emparentaron el acuerdo con Irán con negociaciones comerciales, las rechazó y detalló negociaciones anteriores, y dijo que en cambio “este Gobierno jamás negoció en materia nuclear, somos país líder en materia de no proliferación nuclear, teniendo desarrollo nuclear”. El otro argumento fue, dijo, que queríamos venderle a Irán cereales. Se basó en una nota del diario La Nación y a una nota puntual escrita por José Claudio Escribano, donde el periodista mencionaba en referencia a Irán que en 1999 los iraníes esbozaron un renovado interés en productos argentinos, después de haber desaparecido de nuestro mercado después de las imputaciones que se le hicieron por el atentado de 1994. “La reinserción iraní entre los compradores preocupa a la diplomacia israelí”, dijo, e hizo referencia a un supuesto mejoramiento de la relación entre Estados Unidos e Irán.
¿Por qué la firma del acuerdo? “Porque soy una persona que le gusta hacer referencia a los problemas”, aseveró. Dijo que todos saben que la causa está inmovilizada desde hace años, porque sin tomar declaración ninguna causa penal puede avanzar. “Y la verdad que mi personalidad no es para hacer la plancha”, aseguró, remarcando que “mi compromiso con la causa es encontrar la verdad”. Dijo que el mundo necesita paz y reclamó que lo que sucedió en nuestro país pueda servir para fines de la geopolítica internacional. “Por eso metí esto, por eso lo hicimos y ojalá puedan trasladarse las autoridades judiciales a tomar declaración, para poder saber exactamente las cosas”, deslizó. “Con esa intención, lo voy a intentar”, insistió.
Al finalizar su discurso anunció la reforma judicial que se proponía llevar adelante, anticipando una serie de leyes que “van a ser sometidas a consideración de este Parlamento durante el mes de marzo”. “No se va a reformar ninguna Constitución, quédense tranquilos”, garantizó, asegurando que “quiero en serio una justicia democrática, no corporativa, no dependiendo de los factores económicos”.
Su discurso demandó 3 horas y 36 minutos, y tuvo 163 aplausos.
2014. Camino al autoabastecimiento
En la inauguración del 132° período de sesiones ordinarias del Congreso, la presidenta dio un prolongado discurso en el que aseguró que “la economía volvió a crecer y estamos en el proceso más virtuoso de los últimos 200 años”, destacó la baja de la desocupación y cuestionó a los empresarios por la suba de precios. Con un vestido de encaje blanco, ya sin el luto estricto que lució desde la muerte de su esposo en 2010 y que exhibió en las tres asambleas legislativas que siguieron, Cristina pidió al Congreso aprobar leyes que sancionaran a los sectores concentrados y oligopólicos y anunció que la Argentina marchaba hacia el autoabastecimiento energético.
Esta vez fue “más corto” su mensaje que el año anterior: 2 horas con 47 minutos. Durante el mismo, anunció que “la economía volvió a crecer y estamos en el proceso más virtuoso de los últimos 200 años”. En ese sentido leyó a continuación un informe del Banco Mundial elogioso con respecto a nuestro país, destacando que según ese organismo “Argentina es el país que mayor cantidad de recursos asigna a la protección social”, y resaltó luego un trabajo laudatorio para con el programa Precios Cuidados.
La mandataria resaltó el papel de los sindicatos y destacó el crecimiento en la cantidad de afiliados que registraron los gremios, resaltando por ejemplo el de los trabajadores de la construcción, que atribuyó a la inversión pública y privada, resaltando de paso el plan Procrear. La presidenta dijo que “el factor fundamental se debe a la generación de trabajo”, valorizando “el proceso de reindustrialización del país”, que enmarcó en la apertura de más de 170 parques industriales y miles de fábricas.
Señaló que en 2003 “éramos los que nos habíamos caído del mundo y éramos casi unos parias, y en el año 2008 aparece la verdadera cara de la crisis y tenemos (en crisis) a numerosos países del mundo”. Dijo que el nuestro “es el país del mundo que más se ha desendeudado” y señaló que la deuda es de un 10% del PBI. Atribuyó ese dato a la devaluación, aunque no la mencionó con esa palabra, sino que habló de una “variación”.
A continuación habló del crecimiento de las redes eléctricas y de gas. En esa materia, habló de 2.100.000 nuevos hogares con gas natural. A su vez, dijo que hay 3.700.000 nuevos hogares que tienen electricidad. Habló entonces de los picos de demanda de energía y se refirió “a una gran falacia”, en referencia al “autoabastecimiento energético que tenía Argentina en 2003”, que ella negó. A su juicio, había tanta desocupación, una industria quebrada y fábricas cerradas, que sobraba la energía. “Antes la gente no tenía nada para enchufar”, aseguró, calificando como “gran falacia el mito del autoabastecimiento”.
Señaló que sólo se estaba importando el 9,4% de energía y prometió que con la recuperación de YPF “vamos hacia el autoabastecimento”.

Al hablar del tema educativo, volvió con el tema del “presentismo”, algo que reconoció que produce “urticaria”. Sostuvo que “hemos cumplido con nuestra misión que era la de destinar más cantidad de recursos”, y enumeró una serie de logros de su gestión, preguntándose entonces “si es tan ilógico que estemos discutiendo el rubro presentismo”. Habló de la incidencia de ese factor en la cuestión de la calidad educativa y pidió mirarlo también desde el lado del docente, preguntándose si estaba bien que el que va todos los días “cobre lo mismo que el que va cada muerte de obispo. Yo creo que no, por eso con mucho respeto y cariño, porque no se puede generalizar, tenemos que sentarnos en serio” a debatir el tema. Dijo que “no puede ser que cada año sea un parto el inicio de clases por la discusión salarial; estamos dispuestos a discutir si es necesario extender una mejor propuesta y llevarla a junio”.
Al pasar al área judicial, la presidenta se refirió a la renovación de los códigos Civil y Comercial y el Penal, cuyo anteproyecto dijo que sería remitido a la brevedad al Parlamento. Destacó también que se estaba elaborando un proyecto de nuevo Código de Procedimiento Penal, y Contencioso Administrativo. “No se puede seguir manteniendo las relaciones comerciales y civiles, que son típicas de las relaciones entre privados, en el Estado, que debe tener una normativa específica, porque el rol del Estado en la sociedad contemporánea no tiene absolutamente nada que ver con el rol que cumplía cuando Vélez Sarsfield creó el Código Civil, allá por el siglo XIX”, dijo.
Pidió a todos los miembros del Consejo de la Magistratura que pongan lo mejor de sí para que los jueces que no funcionan bien y mantienen causas eternamente. Les pidió “poner un poco más de onda para que anden las cosas mejor; porque tienen un gran presupuesto, porque siguen sin pagar ganancias, y porque necesitamos una mejor justicia”.
Se refirió a continuación al freno que le impuso la Justicia a la reforma del Consejo de la Magistratura, que consideró era “un excelente proyecto”, aunque se mostró contemplativa y dijo que le habían gustado las declaraciones del nuevo presidente del Consejo de la Magistratura en el sentido de que no era opositor, pero estimó que “un poquito de control popular no le viene mal a nadie”.
En materia de relaciones internacionales, Cristina consideró “incansable” la labor de la Cancillería, pero citó puntualmente el acuerdo con Irán. Recordó que el mismo había sido pensado para destrabar la investigación del atentado a la AMIA, y dijo que está pendiente la orden del fiscal para indagar a los sospechosos. “Sin declaración indagatoria no hay posibilidad de que se avance un milímetro en el proceso”, aclaró, y reclamó también que avanzara la causa que investiga “el encubrimiento” a nivel local. Señaló que el acuerdo estaba siendo demorado por Irán, por lo que “tan malo no debe ser”, pero contó entonces que le propuso a la comisión directiva de la AMIA que juntaran a sus mejores abogados y propongan un instrumento por el cual ella pueda lograr el objetivo de que el fiscal les tome declaración a los imputados que viven en Irán, y ella se comprometería a denunciar el acuerdo y a llevar adelante esa propuesta. Sin embargo, contó que pasó el tiempo y todavía “no le encontraron la vuelta”. Entonces extendió su propuesta a los legisladores: “Elaboren un proyecto viable, lógico, jurídico, atado a las normas de derecho internacional y estamos dispuestos” a llevarlo adelante.
Luego se refirió a lo que definió como “el intento de golpe suave que se quiere dar contra la República Bolivariana de Venezuela”. Aclaró que no venía a defender al presidente Nicolás Maduro, ni a Venezuela, sino al sistema, porque “la democracia no es ni de derecha ni de izquierda, la democracia es respetar la voluntad del pueblo”.
A continuación, la presidenta de la Nación se refirió a la Ley de Medios, destacando su constitucionalidad y detalló la cantidad de licencias que se habían entregado ya. “Tardaron 4 años, pero no estuvimos cruzados de brazos ese tiempo”, dijo.
“Esto no es un relato, es la verdad y la realidad que vivimos y construimos en estos diez años, y que yo les pido que sigamos poniendo esfuerzo y compromiso adelante”, concluyó la mandataria, recibiendo el último de los 137 aplausos que cosechó durante su alocución.
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