15 jul 2015

ACOSO LABORAL DE LA EMPRESA CLARO TUCUMAN A UNA EMPLEADA

Denuncian acoso laboral y amenazas a una empleada en Claro de Tucumán.
Una empleada que se encuentra de licencia por razones de salud, denunció malos tratos laborales y amenazas en la casa central de la empresa de telefonia celular Claro, en Tucumán, que funciona en 24 de Setiembre 757. La trabajadora sostuvo que fue víctima de abuso laboral y que no le pagaron los sueldos y el aguinaldo en castigo. Cansada de reclamar a sus jefes por diferentes situaciones agresivas que viene sufriendo laboralmente desde que se reintegró a fines de diciembre del año pasado, luego de una licencia por maternidad, Silvia Peña Critto denunció a la empresa de telefonía celular Claro en la Secretaría de Trabajo de Tucumán. La reciente madre señaló que desde que retomó con su trabajo, como asesora de venta en la casa central de Claro en Tucumán, donde presta servicios desde el 2012, comenzó a recibir presiones y amenazas por parte de su jefa directa, Paola Pierri.
“El clima no es el más óptimo por el mal trato que hay de los jefes a empleados. No sólo se sufre la presión del trabajo, sino además gritos, malos tratos y denigraciones de todo tipo”, contó la por ahora empleada de esa firma nacional. Peña Critto explicó que hace un tiempo que viene presentando notas pidiendo que se revean las diferentes situaciones creadas por los malos tratos, pero que nunca hubo respuestas por parte de la empresa y mucho menos de los encargados de Recursos Humanos.
A tal punto llegó la crisis que comenzó a enfermarse psicológicamente y por ello recurrió a un profesional. Desde el 17 de abril inició sus terapias y la profesional en psicología le otorgó una licencia por 15 días. Hasta la fecha la empresa jamás contestó formalmente los mails y se negó a recibir los certificados de los profesionales de la salud mental. “Estoy viviendo una situación muy complicada. Llegué a enfermarme hasta el punto que tuve problemas de presión, dolores de cabeza, vómitos y hasta un derrame ocular. Esa grave situación no le importó a la empresa. Denuncié este problema y no hubo respuesta de Claro, por lo que mi psicóloga me recomendó reposo laboral, que luego fue confirmado por un neurólogo”, explicó la joven empleada. El pasado 7 de julio, Peña Critto presentó su queja formalmente antes las autoridades de la Secretaría de Trabajo, en la que solicitó que se realice una junta médica y se valore si está en condiciones de prestar sus servicios laborales. Además solicitó el pago del sueldo de junio y del medio aguinaldo que no fueron cancelados aún. “No me pagaron el sueldo, ni el aguinaldo. Esto demuestra la represalia laboral”, dice angustiada la joven empleada.  En tanto, recién el 6 de julio recibió una carta documento de la empresa, en la que le comunicaba a pesar de todo que iba a ser sancionada por faltas injustificadas. Sin embargo, Peña Critto explica que los certificados médicos nunca fueron enviados a la oficina de Recursos Humanos y que los tiene en su poder su jefa, Paola Pierri.
El estrés causado por las fuertes presiones laborales generó un trastorno de angustia generalizado, según reza en la historia clínica que firmó la terapeuta de Silvia. La profesional analizó la delicada situación y recomendó una nueva licencia de 30 días mínimamente, con la posibilidad de extender el período de reposo en caso que el cuadro no mejorara. La psicóloga sostuvo en el informe del 23 de junio que, de acuerdo a los acontecimientos vividos, la joven sufrió hostigamiento, gritos y amenazas. Las irregularidades fueron denunciadas al Sindicato de Empleados y Obreros del Comercio (SEOC), pero no tomó ninguna medida para defender a los jóvenes trabajadores, que aseguran que es una especie de "trabajo esclavo" de la empresa mexicana. Según Silvia es la primera vez que un empleado se anima a denunciar estas situaciones de maltratos y persecuciones contra esta gran empresa.
“Me cansé que me traten de esta manera, lo que afectó gravemente mi salud”, explicó. Y agregó que desde que ella está en la firma despidieron a unos 15 trabajadores, que vivieron situaciones similares. La mayoría de sus ex compañeros contaban que las causales para echarlos fueron inventadas.

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