10 ago 2015

SIN TRBAJO NO SE GANAN LAS ELECCIONES, EL PRO DE TUCUMAN ES LA PEOR ELECCIÓN DEL PAIS

Colombres Garmendia y Pablo  Walter lo lograron: Macri tuvo en Tucumán el peor resultado del país. La ausencia de una dirigencia presentable en la provincia -y la falta de un equipo profesional para la fiscalización del comicio- llevó a que Mauricio Macri cosechara en Tucumán el peor resultado electoral de todo el país. Macri se equivocó al dejar el partido en manos de dos personajes que poco tienen que ver con la renovación que impulsa el PRO. El PRO tucumano está en manos de dos escaladores políticos y socios del gobernador José Alperovich: el legislador Curly Colombres Garmendia, quien hasta hace pocos días pretendía usar la "chapa" del macrismo para ser candidato a intendente de Yerba Buena, y Pablo Walter, quien pese a ser un turista en Tucumán apareció para candidatearse como senador nacional. Ambos tienen en común la falta de votos. Colombres Garmendia  está acostumbrado a “vivir” del radicalismo. Luego de varios intentos frustrados, solo consiguió llegar a una banca por la Capital hace cuatro años gracias al “acople” que le concedió generosamente José Cano. Apenas se sentó en la ansiada banca,Colombres Garmendia aceitó sus lazos con la Casa de Gobierno, y luego se dedicó a cortejar a Juan Manzur (se recuerda su visita al Sanatorio Kirchner para un acto de campaña del Frente para la Victoria). Pablo Walter, en tanto, volvió a Tucumán decidido a hacerse con la candidatura a senador “a sangre y fuego”.
Para eso, junto a 
Colombres Garmendia  se ocupó de desplazar a Manuel Avellaneda, ex presidente del partido, quien desde la actividad privada y en el ruralismo se ha forjado un excelente nombre en todos los ámbitos de la comunidad. Su prestigio contrasta con la pésima imagen de un desgastado profesional de la política. Walter, un “liberal” que nunca trabajó en algo ajeno al Estado y que se hizo rico de la mano de Sisto Terán, Antonio Bussi y Mauricio Macri, subió gateando hacia mejores cargos a medida que disminuían sus votos. Luego de fracasar estrepitosamente en las urnas en Tucumán y en la Capital Federal (ni siquiera pudo cosechar una banca como candidato en el distrito más hípermacrista del país), a los codazos consiguió una nueva oportunidad. El nuevo fracaso de estos dirigentes de pacotilla lo termina pagando Mauricio Macri: Walter y Curly le habían prometido 32% de los votos en Tucumán, y no llegaron ni al 20%. Una profunda renovación se vislumbra en el PRO Tucumán para los próximos comicios. 

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