La catástrofe se desató en Tucumán a principios de marzo de este año. Si bien durante enero y febrero las lluvias habían causado inconvenientes principalmente en el sur de la provincia, lo más grave llegó el sábado 7 de marzo. Durante la madrugada de ese día cayó una gran tormenta en toda la provincia que generó crecientes en los ríos, anegó grandes extensiones de tierra y obligó a evacuar personas en distintos puntos del territorio provincial. Esa fue la primera de una seguidilla que durante toda la semana causó la caída de 10 puentes, destruyó canales, afectó a más de 10.000 personas, dejó bajo el agua a nueve de los 17 departamentos tucumanos y en la calle a decenas de familias de Lules y de El Corte, en Yerba Buena. Las consecuencias de aquellas inundaciones aún se siguen padeciendo. Por ejemplo, varios de los puentes que fueron destruidos por el agua aún siguen inutilizados y el Canal Sur aún no fue reparado. Como si esto fuera poco, un mes después ocurrió otra catástrofe. Durante la madrugada del domingo 12 de abril, una tormenta produjo el desborde del dique Escaba. El agua afectó las localidades de Escaba de Arriba, de Escaba de Abajo, Graneros y La Madrid, entre otras.

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