9 nov. 2015

OTRA VEZ SOPA DE ARROZ, SE SUSPENDIERON LAS ELECCIONES SARGENTO MOYA

La Junta suspendió las complementarias en la comuna de Sargento Moya, que sería intervenida
Dirigentes del canismo y de un sector del oficialismo cortaron la ruta y quemaron gomas frente a la escuela en la que se votaba. El desenlace comenzó a gestarse apenas asomó el alba. Los gritos y el humo de la quema de cubiertas se instalaron en el pueblo para generar un clima de sobrada tensión. El caos no cesó hasta a las 12.40, cuando el presidente de la Junta Electoral Provincial (JEP), Antonio Gandur, resolvió suspender los comicios que se desarrollaban en la escuela Francisca Bazán de Laguna, de Sargento Moya.
Como el 23 agosto, tras la quema de urnas por parte de vecinos, la elección del nuevo jefe comunal del pueblo volvió a ser suspendida. Al trascender la noticia, al mediodía, estalló el júbilo entre los manifestantes que permanecían quemando cubiertas frente al edificio comunal. Eran un poco más de 50 personas identificadas con los candidatos Sergio Alarcón (Acuerdo para el Bicentenario) y Sergio Díaz (Acción Regional). Los gritos de alegría crecieron cuando las autoridades de la JEP, encabezadas por Gandur, se retiraron de la escuela en silencio y rodeados por una fuerte custodia policial.
“No saben aceptar la derrota y por eso volvieron a apelar al vandalismo para frustrar esta votación. Ojalá que se vuelva a realizar otra porque les vamos a ganar”, dijo Inés Ibarra, la candidata del Frente para la Victoria (FpV) que buscaba su reelección. La decisión de la Junta Electoral se cristalizó con el fin de evitar choques o incidentes mayores a los que se habían observado durante la mañana. Ayer, Alarcón y Díaz habían decidido retirar sus respectivas postulaciones apenas se había iniciado la elección y en consecuencia sólo quedaba como candidata la oficialista Ibarra.
Votantes de otros lugares
“Me retiré porque no me podía enfrentar en unos comicios para los que se trae gente de afuera. Hablé con las autoridades de la Junta y me dijeron que iban a tomar medidas al respecto. Está bueno que se lo haya suspendido”, consideró Díaz.
Hugo Alarcón (hermano del candidato del canismo), quien no pudo postularse por estar involucrado en las quemas de urnas, explicó que el malestar de la gente persiste porque la Junta Electoral no cumplió con su promesa de limpiar el padrón de votantes. “Presentamos una nómina de 165 personas que no viven en este pueblo, pero que votan aquí, y de estas sólo se inhabilitaron a 20. Y las autoridades llegaron con la idea de que se vote sin quejas”, explicó.
Entre los inhabilitados para votar aparecía el candidato a subdelegado Luis Argañaraz, quien aparece con domicilio en la casa del padre de la comisionada Ibarra, en Sargento Moya, pero viviría en Monteros. Por esa razón, el hombre debió ser eliminado también como postulante. “El voto es libre y obligatorio, según la Constitución. Y por esa razón la disposición de la Junta es inconstitucional”, se defendió Argañaraz, actual secretario habilitado de la comuna.
“Que se limpie el padrón y que vote sólo la gente que vive aquí. Queremos tener un representante legítimo del pueblo. No puede ser que se gane elecciones trayendo gente de afuera”, protestó Laura Carrizo, una de las vecinas que permanecía manifestando frente a la comuna.
Las acciones tendientes a impedir el desarrollo normal de la elección se iniciaron a las cinco, cuando un grupo de vecinos derribó árboles y los atravesaron en la ruta 324, cerca del acceso a la comunidad. Lo hicieron con el fin de impedir el paso de los móviles que transportaban las urnas.
“No tuvieron piedad en tirar abajo sauces y otras especies enormes. Además, desperdigaron en la ruta ‘miguelitos’ y clavos. Actuaron como verdaderos vándalos. Ellos no respetan el voto nuestro”, reflexionó el vecino Daniel Paz. Los transportes que trasladaban las urnas, custodiados por la Policía, lograron sortear el obstáculo. Por eso, más tarde los manifestantes iniciaron la quema de cubiertas frente a la comuna y otros puntos del pueblo. Unos 100 efectivos de la Regional Oeste, al mando del jefe de zona, el comisario mayor Julio López, fueron desplegados para evitar destrozos y choques entre las facciones. Tras la suspensión de la elección, el propio jefe policial persuadió tanto a los grupos aliados a Ibarra como a los de Díaz y Alarcón a retirarse a sus casas para evitar confrontaciones. Es lo que finalmente sucedió.
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