9 dic. 2016

Odisea en las rutas para llegar a la Costa o cruzar hasta Chile a comprar barato

Ayer se tardó cinco horas sólo hasta Atalaya. Y para pasar el control de la Cordillera la espera fue de 6 horas. Fue una pesadilla que tuvo su recompensa. Los dos grandes imanes del fin de semana largo que arrancó ayer fueron la costa atlántica y ese gran supermercado de ofertas tentadoras en que se convirtió Chile para los argentinos. En ambos casos, fue un desborde de autos en las rutas que complicó mucho el tránsito: sólo para llegar hasta Atalaya, en la ruta 2, hubo que manejar unas cinco horas. Y en los controles fronterizos de la Cordillera la espera llegó a las seis horas. La zanahoria en Mar del Plata era la playa y un día de sol brillante, aunmás bien fresco. Los turistas recién llegados y cansados por el viaje agotador pudieron disfrutarlo. Para muchos fue llegar, acomodarse en el hotel o departamento y bajar a la arena. Llegaron de a miles los turistas, con picos de hasta 60 ómnibus por hora. Y las reservas hoteleras son las que usualmente se esperan para los fines de semana largos más exitosos, con más del 80% de ocupación. Todo ya está dispuesto como si se tratara de la temporada alta: los balnearios con sus servicios a pleno, incluidos de las playas de La Perla (al norte), San Sebastian, Alfonsina, Saint Michel y Alicante, que inauguraron la primera etapa de remodelación que incluye piscinas en cada uno, y tarifas de temporada baja. No estuvo para entrar al mar: sopló viento del sur con ráfagas de hasta 48 kilómetros por hora, y la temperatura máxima se acercó a los 18°. Pero según el Servicio Meteorológico Nacional, las temperaturas irán en ascenso: para hoy se esperan 31°. Los pies en la arena fueron el corolario de una jornada que para muchos había arrancado bien temprano y desembocó en un enorme caos de tránsito por la mañana en las autopistas La Plata-Buenos Aires y la Autovia 2. Hubo viajeros que tardaron hasta cinco horas para hacer los primeros 100 kilómetros. Cerca de las 7, el peaje de Samborombón registraba el paso de poco menos de 3.000 autos por hora, un nivel que nunca se alcanzó en el verano pasado, aún en los días de recambio de quincena. En AUBASA, la empresa concesionaria del corredor vial que lleva hasta las playas del Atlántico informaron que entre el miércoles y ayer pasaron más de 71 mil vehículos por ese puesto y 55 mil por las cabinas ubicadas en el paraje La Huella, sobre la ruta 11, más cerca del partido de la Costa y en tránsito hacia Pinamar y Villa Gesell.
A paso de hombre en los primeros tramos del viaje y a una máxima de 40 kilómetros por hora más adelante, así tuvieron que viajar los porteños y bonaerenses del sur que madrugaron para llegar temprano a la playa. Pese a las demoras, fuentes de la Policia de Seguridad Vial dijeron que “no se registraron incidentes o accidentes”. Los más impacientes optaban por maniobras peligrosas como sobrepasar por las banquinas, una escena repetida. Al caos tampoco ayudó que la Autovia 2 está en “terapia intensiva”, como informó ayer Clarín, con baches “emparchados”, mala señalización, líneas despintadas y huellas en el asfalto que se advierten en casi todo el recorrido de los 400 kilómetros.
Mientras tanto, en Chile, la postal de las colas en el paso fronterizo se volvía a repetir como cada uno de los últimos fines de semana largos. La electrónica y la indumentaria son en gran parte el motivo del éxodo, ya que en el país vecino ofrecen precios hasta un tercio más baratos que en la Argentina. Ayer, una multitud intentó cruzar la Cordillera, lo que provocó un colapso en el sistema de atención en la aduana, pese a que habían habilitado 16 puestos de control.
A esto se sumó otra complicación: cerca del mediodía hubo desprendimientos de piedras entre los túneles 3 y 4, a la altura de los kilómetros 1122 y 1126 de la ruta 7. El tránsito siguió habilitado, pero esta situación también entorpeció la fluidez.
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