1 ene. 2017

El acusado de matar a Paulina volvió a su casa

Luego de tres años en prisión, los vecinos de San Andrés lo recibieron con carteles de bienvenida y hasta hubo baile en la calle. El padre de la joven asesinada insistió en que el liberado está involucrado en el crimen y en el encubrimiento. Roberto Luis Gómez llegó a las 4 de la madrugada a su casa de San Andrés. Allí se encontró con familiares y vecinos a los que no había visto en los tres años que pasó en la cárcel. Pese a que lo esperaban desde las 22, lo llenaron de abrazos, le dedicaron carteles y hasta hubo música y baile en la calle. Con su salida del penal de Villa Urquiza, ya no queda nadie preso por el homicidio de Paulina Lebbos. Gómez dejó su celda luego de que la Corte Suprema le otorgara el cese de la prisión preventiva con cuatro argumentos: se venció el plazo; no realizó maniobras dilatorias; no hubo oposición del Ministerio Público Fiscal; y aún no se conoce la fecha en que será juzgado por un tribunal. El fallo lleva la firma del presidente Antonio Gandur y de los vocales Antonio Estofán y Daniel Posse. Hace tres años, fue imputado por el fiscal Diego López Ávila luego del informe de una empresa de telefonía, según el cual el acusado puso su chip en el celular de Paulina apenas unas horas después de la desaparición de la joven estudiante, el 26 febrero de 2006. “Ese recibimiento es una prueba elocuente de la inocencia de este chico, que es un electricista que trabajó toda la vida. Nadie que tuviera algo que ver con un crimen hubiese sido recibido así. Lo esperaron durante seis horas y hasta hicieron un baile. Por suerte este chico pudo soportar su encierro al aferrarse a la religión”, aseguró el abogado defensor Juan Carlos Nacul.
Gómez, por su parte, eligió el silencio. Sus familiares dijeron que, por ahora, sólo quería estar en su casa con sus seres queridos sin realizar declaraciones sobre el caso.
Las condiciones
Tras la decisión de la corte de poner fin a la prisión preventiva, el caso volvió al tribunal de la Sala III integrado por los jueces Dante Julio Ibáñez, Carlos Santiago Caramuti y Néstor Rafael Macorito. Estos determinaron que la principal condición para que Gómez abandonara el penal era fijar una caución real de $ 500.000.
No obstante, además, los jueces pusieron una serie de reglas que Gómez debe cumplir a rajatabla si quiere esperar el inicio del juicio en su casa. En primer lugar, debe fijar un domicilio y mantenerlo. En caso de cualquier cambio, debe avisarle al Tribunal con antelación.
Por otro lado, el procesado no puede abandonar la provincia por ningún motivo si antes no solicita el permiso correspondiente de la Sala. Y en todo momento, debe saber que está a disposición de los jueces y obligado a concurrir a todas las citaciones que se le formulen.
Pese a que Gómez debió fijar un domicilio, puede recorrer la provincia sin ningún tipo de problemas porque no está en prisión domiciliaria. A los únicos lugares a los que no puede asistir en Tucumán es a locales bailables y a casinos o salas de juego.
Por último, todos los meses tendrá que recorrer el camino que distancia su casa de los Tribunales de la avenida Sarmiento para confirmar que se encuentra cumpliendo las condiciones que le dictaron. “En caso de transgresión de cualquier a de los puntos señalados por parte del co-imputado Gómez, el cese de prisión será revocado de inmediato”, advirtieron los jueces.
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