Para evitar más daños a la UNT, el Rector debe apartarse. Hasta el más ingenuo sabe que Ramiro Moreno operaba por cuenta y orden de Cerisola en la compra de votos. La Asamblea Universitaria tendrá que rescatar a la Universidad de este vergonzoso momento. El rector Juan A. Cerisola por estas horas debería estar meditando la necesidad de dejar su cargo, por el bien de la Universidad Nacional de Tucumán, y por el suyo propio. Después de la difusión de ese triste video que ahora recorre la Argentina, la credibilidad, la imagen y la dignidad del Rector han bajado al subsuelo.
Cerisola perdió toda autoridad ética y moral para seguir sentado en el sillón de Juan B. Terán. Las imágenes que se vieron no generan sospecha, sino que directamente son una evidencia concreta de corrupción, que ensucia la historia, el presente y el futuro de la UNT.
Más allá de cualquier excusa que pueda darse, hasta el más ingenuo sabe que el secretario de Bienestar Estudiantil, Ramiro Moreno, accionaba por cuenta y orden de Cerisola en la compra de voluntades. Las dádivas que repartía Moreno -al mejor estilo alperovichista- eran convalidadas con la firma de Cerisola. ¿El Rector firmaba cualquier contrato laboral, beca, subsidio, etc. que le llevaba Moreno, sin preguntar nada? Llevando al ridículo la situación, supongamos que el Rector no sabía que un altísimo funcionario que desde hace años está a su lado -y al que él le dio el manejo de millonarios fondos-, repartía dinero público, prebendas y puestos de ñoquis a gusto y discreción. En ese caso, la incapacidad de Cerisola para dirigir la UNT estaría igualmente probada. El Rector ya había recibido múltiples advertencias sobre los desmanejos de Moreno, y sin embargo siempre lo había avalado y jerarquizado como su operador político. ¿Un Rector honesto no tendría que desconfiar de colaboradores que gastan decenas de miles de dólares en lujosos automóviles, viajes y ostentaciones, cuando supuestamente viven de un sueldo? El compromiso de Cerisola con Moreno quedó expuesto incluso ahora mismo, luego de que apareciese el video. En lugar de echarlo de su cargo, el Rector afirmó que lo separaba “hasta que la justicia decida”. Cualquiera que haya visto las imágenes concluye en dos minutos que el protagonista es un delincuente con todas las letras. Cerisola todavía duda. Y las autoridades tienen pruebas aún más contundentes que las expuestas en público. Los videos son más extensos y habría alusiones directas a la responsabilidad del Rector. Por otra parte, cuando el joven consejero estudiantil de la Facultad de Artes declaraba en la Justicia Federal, sonó su celular. Era la gente de Cerisola que lo llamaba. El fiscal le dijo entonces que atendiera y pusiera el altavoz. “Los contratos ya están firmados por el Rector”, escuchó clarito la autoridad judicial. Ahora, frente a la Asamblea del 18 de mayo, se abren enormes interrogantes. Si el oficialismo aseguraba que ya tenía mayoría de votos, y se sacaban fotos en múltiples y alocados festejos ¿para qué estaban comprando más apoyos? Seguramente en la votación habrá muchas abstenciones. Muchos que hasta hace pocos días eran convencidos cerisolistas, a la vista del video dudan sobre la conveniencia de convalidar a semejantes personajes para seguir al frente de la UNT.
De todos modos, y más allá de un consejero más o menos, Cerisola ya quedó herido de muerte para poder desempeñarse cuatro años más en el Rectorado.
Los cuestionamientos a las formas en qué llegó al poder serían permanentes, y se sometería a la comunidad universitaria y al prestigio de la UNT a un grave retroceso.
De conservar algo de sentimiento por la Universidad y por Tucumán, Cerisola evitaría y se evitaría enormes daños dando cuanto antes un paso al costado, y dejando en manos de la Asamblea Universitaria la decisión sobre el rumbo que debe tomar la UNT para salir con dignidad de este vergonzoso pantano.
De todos modos, y más allá de un consejero más o menos, Cerisola ya quedó herido de muerte para poder desempeñarse cuatro años más en el Rectorado.
Los cuestionamientos a las formas en qué llegó al poder serían permanentes, y se sometería a la comunidad universitaria y al prestigio de la UNT a un grave retroceso.
De conservar algo de sentimiento por la Universidad y por Tucumán, Cerisola evitaría y se evitaría enormes daños dando cuanto antes un paso al costado, y dejando en manos de la Asamblea Universitaria la decisión sobre el rumbo que debe tomar la UNT para salir con dignidad de este vergonzoso pantano.

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