10 feb. 2015

LOS SUICIDADOS YA SE VOLVIERON HABITUALES EN LA ARGENTINA

Para The New York Times, los "suicidados" ya se volvieron habituales en la Argentina. El prestigioso periódico estadounidense repasó las muertes políticas que sacudieron al país y evaluó que "el registro histórico no augura nada bueno para la claridad" de la causa. Equiparó la conmoción que generó el hecho con el impacto por la muerte de Kennedy. "Los suicidios políticos son tan comunes en la Argentina que una palabra especial fue inventada por ellos. En Buenos Aires, las personas pueden estar en desacuerdo sobre si Alberto Nisman fue asesinado o se suicidó, pero la mayoría va a coincidir en que el fiscal fue 'suicidado'". Así comienza la columna de opinión publicada en la edición de hoy del diario The New York Times, que volvió a darle un importante espacio al caso que sacude al país y llama la atención del mundo. En el periódico estadounidense incluso se equiparó la conmoción que generó en la Argentina la muerte del funcionario judicial con el impacto que tuvo el asesinato de John Fitzgerald Kennedy en los Estados Unidos: "Nisman era sólo un fiscal, pero su muerte está revestida de una estupefacción al nivel de la que provocó la muerte de Kennedy". El autor del artículo, el escritor y periodista argentino Uki Goñi, hizo un extenso repaso de casos resonantes que tuvieron una resolución dudosa -entre ellos recordó las muertes de Juan Duarte, la de Héctor Febres y la explosión de la fábrica militar de Río Tercero- y consideró que el funcionario que apareció sin vida con un disparo en la cabeza tras denunciar a la presidente Cristina Kirchner, "es la víctima más reciente de un poder oscuro que con siniestra regularidad arroja cadáveres en una nación dividida". En base a esos antecedentes, el responsable de la columna sentenció: "El registro histórico no augura nada bueno en cuanto a una mayor claridad en el caso Nisman". Para describir el contexto en el que el fiscal especial para la causa AMIA presentó su denuncia contra el gobierno nacional, Goñi hizo un resumen de los problemas que afrontan los encargados de investigar: "La intimidación de los funcionarios judiciales es algo de rutina". Como ejemplo de ello mencionó al juez Claudio Bonadio: "Recibió una amenaza de muerte armado con letras recortadas, mientras maneja cargos contra la Presidente por irregularidades en un negocio hotelero". "El fiscal Nisman resplandecía en un sistema corrupto, de influencias secretas y agentes encubiertos a través del Gobierno", consideró el autor, que cerró su análisis con una reflexión ensombrecida por la duda de lo que pasó, que se suma a los casos que se resolvieron de manera dudosa: "En medio de la conmoción (por su denuncia contra el oficialismo) el señor Nisman murió. O fue "suicidado", para agregar un ingrediente final de misterio a una mezcla insondable".
Publicar un comentario