6 dic. 2015

Fin de la novela de Cristina: el traspaso será en la Rosada

El nuevo Gobierno. El acto de asunción.El Presidente electo le informó que la entrega del bastón y la banda presidencial será en la Casa de Gobierno. Pero Cristina quiere hacerlo en el Congreso. Aún no se sabe si asistirá. La última pelea. Tal vez, la menos esperada. Seguro, la más absurda. Mauricio Macri y Cristina Kirchner siguen pulseando por determinar dónde se realizará el traspaso de mando, es decir, la ceremonia de entrega de la banda y el bastón presidencial, un ritual –más simbólico que legal: la Constitución no se expresa sobre la cuestión– que el Presidente electo fijó en la Casa Rosada y al que la Presidenta se negaría a asistir si no se hace en el Congreso. Ayer, inesperadamente, Macri llamó por teléfono a Cristina y le comunicó que el acto de entrega de los atributos presidenciales fue agendado en Balcarce 50, el jueves a las 13.30, en el Salón Blanco. Ella no le contestó si irá. Y poco después de que cortara el teléfono con Macri, Amado Boudou emitió un comunicado en el que dijo que la ceremonia de traspaso se desarrollará en el Parlamento. La única certeza que había hasta anoche era que la jura del Presidente electo se producirá el jueves a las 12 ante la Asamblea Legislativa. Ese será el acto central y más trascendente: a partir de ahí Macri se convertirá en presidente en ejercicio. Nada advierte la Constitución sobre el rol del presidente que deja su cargo. No tiene obligación de presenciar la jura. Se supone que Cristina insiste con aprovecharla para entregarle el bastón y la banda en ese ámbito –un procedimiento que obedece a una vieja costumbre– porque no quiere concederle la foto en la Rosada y porque las gradas del Congreso estarán, en buena medida, copadas por militantes de La Cámpora, quienes buscarán despedirla con una gran ovación. “Nos quieren arruinar la fiesta”, es la frase que más pronuncian los macristas por estas horas.
Tras una semana de tensión, que lejos de mermar continúa en ascenso, Macri llamó a Cristina ayer justo cuando ella estaba en un acto en Quilmes. La Presidenta devolvió la comunicación pasadas las 15.30. El actual jefe de Gobierno la atendió en su despacho de Parque Patricios. La conversación duró cerca de 10 minutos, en los que Macri le contó su decisión. “No llamó para pedirle permiso. Llamó para informarle cómo serán las cosas”, sostenían en el círculo más cercano a Macri. Las mismas fuentes decían que su jefe no logró saber si ella finalmente irá a la Rosada. “Lo debe estar pensando. Si no va se irá con otra mancha”, afirmaban.
Después de ese llamado, desde Cambiemos aceleraron la difusión de un parte de prensa. Allí le ponían hora, fecha y lugar a la entrega del bastón y la banda presidencial. “Macri le transmitió su decisión de ‘respetar la tradición’ del traspaso de los atributos presidenciales y su intención de que la presidenta Fernández de Kirchner participe de la ceremonia”, decía el texto.
No había pasado mucho tiempo cuando en las redacciones irrumpió un nuevo comunicado, esta vez del vicepresidente Amado Boudou. “La transmisión del mando se realizará ante la Asamblea Legislativa, en el Congreso”, rezaba, escuetamente, el texto.
Durante todo el día, el diputado kirchnerista Eduardo “Wado” De Pedro y el futuro secretario general de la Presidencia, Fernando De Andreis, se había mantenido en comunicación para tratar de destrabar el conflicto. Coincidieron en que no estaba estipulado por ley cómo debía hacerse pero en el macrismo marcan los antecedentes y un reglamento interno de presidencia que dice que debe hacerse en el Salón Blanco. El único avance que lograron fue que De Pedro y quien será el presidente provisional del senado, el macrista Federico Pinedo, se pusieron de acuerdo para que sean los macristas quienes cursen las invitaciones para la ceremonia en el Congreso.
¿Y si Cristina se resiste a ir a la Casa Rosada para entregarle los atributos presidenciales a Macri? En Cambiemos manejan un nombre para que la reemplace: Ricardo Lorenzetti, el presidente de la Corte Suprema. “Es la imagen de la institucionalidad que queremos dar”, confiaban.
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