24 oct. 2016

EL GOBIERNO TUCUMANO HACE MUY POCO POR LA TRATA Y LOS NARCOS

Según Trimarco, es insuficiente lo que hace la provincia contra la trata y los “narcos”. La madre de “Marita” Verón dijo que le gustaría que el gobernador la recibiera para poder informarle sobre la situación de Tucumán La referente afirmó que habló con el padre Viroche hace poco tiempo y que habían dialogado sobre la lucha contra las mafias de Tucumán. Críticas para la Justicia
Hace algún tiempo, el padre Juan Virochefue a ver a Susana Trimarco. Le preguntó de dónde sacaba la fortaleza para enfrentarse a los narcos y a “los mafiosos”. “Me contó que estaba siendo amenazado y que pasaban cosas en su contra. Le dije que tenía que hacerlo público, que a mí la prensa me salvó la vida. Me destruyeron mi familia: mi compañero está bajo tierra y mi hija no sé dónde está ni cómo está. Me abrazó y me dijo que iba a rezar mucho para darme el valor que tengo. Que él no lo quería hacer público por su condición de religioso. Ahora él no está y no se puede defender. Todas estas cosas que dicen de él son versiones que tiran los narcos. Lo quieren ensuciar. Cuando comencé a denunciar dijeron que yo era prostituta; que mi hija era prostituta; que mi marido era violador; que mi hija se fue porque quiso”. Trimarco relató esa anécdota sobre el sacerdote de La Florida cuya muerte investiga la Justicia porque, explicó, los delitos de trata de personas y de narcotráfico suelen estar ligados.
La madre de María de los Ángeles “Marita” Verón -secuestrada por una red de trata en 2002 y quien permanece desaparecida- se refirió a la situación por la que atraviesa la provincia. Lamentó que haya tantos jóvenes que padezcan las adicciones y que no se haga lo suficiente para combatir el avance de la droga y de la trata. Requirió que el gobernador, Juan Manzur, la reciba para brindarle información “de lo que pasa” y para pedirle colaboración. La fundación que preside, a la que dio el nombre de su hija, cumplió nueve años. Asiste social, psicológica y legalmente a 944 víctimas. “La Policía no tiene presencia, deben prepararlos también. Cómo puede ser que vaya una mujer a denunciar un maltrato y le digan: ‘¿vos qué hiciste para que te pegue?’ Esa cultura se tiene que cambiar, estamos en 2016. La mujer debe ser respetada”, consignó Trimarco, quien adhirió a la protesta “Ni una menos”.
-¿El delito de la trata retrocedió?
-Es uno de los más aberrantes, drogan y violan a las chicas. Les hacen iniquidades. Hemos avanzado, pero faltan muchas cosas. La Argentina tiene una ley de avanzada, que se mejoró y que se puede seguir mejorando. Vemos distintas complicaciones a las víctimas y no al delincuente que viola los derechos de la mujer. Volcamos esas falencias que vemos al ministerio de Justicia de la Nación y a cada juzgado. Los jueces federales (Daniel) Bejas y (Fernando) Poviña trabajan de manera impecable. También varios fiscales provinciales. No todos son corruptos, no meteré a todos en la mima bolsa, pese a lo que me pasó con mi hija. Los abogados van con (Adriana) Reynoso Cuello, (Washington) Navarro Dávila o (Adriana) Giannoni y tienen respuestas. Hay que decir las cosas buenas también, porque estamos llenos de cosas malas en la provincia.
- ¿Cómo está la causa de Marita?
- En stand by, la condena no está firme. La lentitud que tiene la Justicia…¡por Dios! Esto tiene que cambiar. Tiene que haber prácticas más rápidas. Los tiempos de las madres a las que nos roban, matan o golpean los hijos no son los tiempos de la Justicia. No puede ser que a los desaparecedores, los golpeadores y los violadores no los metan presos.
-¿Es suficiente lo que se hace en la provincia contra la droga?
-No, falta. Tenemos un merendero en el barrio Virgen del Huerto (Las Talitas), donde estamos dando merienda y comenzaremos en noviembre con la cocina comunitaria. Ahí todos saben dónde venden drogas ¿Y la Policía no lo sabe? Toda esa información la volcamos a los ministerios de Seguridad y de Justicia de la Nación. También al de Desarrollo Social, porque firmé un convenio. Nos bajan los fondos de ahí y todos los meses tenemos que rendir cuentas y debemos enviar un informe de cada profesional, de cada denuncia y el seguimiento.
- ¿Y contra la prostitución y los proxenetas?
-Es una vergüenza. Ya no están las luces rojas, pero en departamentos las hacen figurar como inquilinas a las jóvenes y los proxenetas las siguen teniendo. Hay policías metidos que siguen explotando mujeres. Y en la calle hay prostitución como si nada. La Provincia no se está ocupando. Hay una Ley de Prostíbulo Cero y una mesa de trabajo con el Gobierno que no funciona. Hay muchas cosas que se frenaron. Hay prostitución de menores, llevan a las nenas a las estaciones de servicios. Puedo darle todos los datos de las denuncias que recibimos aquí al Gobierno. Sobre los vendedores de droga también.
-¿Cómo está su relación con la Provincia?
-Con el gobernador no hablé todavía. Quiero tener buenas relaciones con todas las personas que nos quieran ayudar, con los gobiernos que la gente elija. El gobernador tiene la obligación de escucharnos, le diremos lo que no ve. En vez de ir a la Policía o la Justicia, mucha gente viene a la fundación. Trabajo muy bien con el Ministerio de Desarrollo provincial y tengo buena relación con el jefe de Policía (Dante Bustamante), aunque las respuestas no sean inmediatas.
-¿A qué se refiere?
-Tenemos problemas con la dependencia que está en la Fundación. No van los agentes todos los días y deberían estar permanentes. Una mamá llegó el otro día rociada con kerosene y el tipo corriéndola por detrás. Le quería prender fuego dentro del edificio. Nos vemos con esas situaciones que tenemos que resolver como Dios nos ayuda. Tampoco nos ponen un vehículo para hacer las intervenciones cuando, por ejemplo, golpean a una mujer. Es lo mínimo que podría hacer el Gobierno provincial ante esta situación tan difícil. Me cansé de pedir y no mandan. El Gobierno nacional nos está dando todo, ¿cómo la Provincia no nos va a apoyar? Es una decisión política del gobernador. Tenemos que ir al Colmenar o a Manantial Sur en taxi o los abogados ponen sus autos y nosotros deberíamos llegar con la Policía. Quiero hablar con el gobernador, tiene que saber estas cosas.
-¿Para qué necesita hablar con el gobernador?
-No quiero pedirle nada político ni reclamarle nada. Le quiero informar sobre el tema drogas, que los funcionarios no digan que no hay prostitución, drogas o narcos. Quiero informarle lo que llevo a la Nación, lo hice con el gobernador anterior que siempre me recibió.
-¿Cómo está su relación con la Nación?
-Todo perfecto, hay un equipo de gente maravillosa, de cinco personas, que nos puso la ministra Carolina Stanley. Todos los días llaman.
-¿Siente que fue castigada cuando cambió el Gobierno?
-No sé si castigada, pero al ser una persona pública estoy expuesta. Como tuve un buen vínculo -no de amiga- con la ex Presidenta, algunos políticos estaban enojados y comenzaron a pegar. Jamás me metí en política. Me sentaba con Cristina y le decía ‘señora Presidenta vengo a pedir esto o aquello. Hablo con sus funcionarios y no me dan bolilla’. Iba a que ella baje las órdenes para que se hagan las cosas. Muchas veces en el Gobierno anterior me tuvieron pasilleando, me demoraban las cosas. Nada fue fácil. Con el nuevo vínculo con el equipo de Macri, presentamos la documentación porque me pidieron de todo. Rendimos cuentas y, una vez que hicieron auditorias y que estaba todo bien, firmamos convenio el mes pasado y trabajamos codo a codo. Me mandaron el dinero para el equipamiento del merendero. Estamos muy contentos porque trabajan muy bien. Se cambiaron los métodos para rendir cuentas y nos vamos a ajustar a todos los cambios que nos pidan, hay otra manera de trabajar. No es que soy radical o peronista, hay un delito grave que es la trata de personas que nos afecta a todos. Me afectó porque me arrancaron a una hija. Esa es mi bandera, no otra. Cuando en 2002 me pasó esto con mi hija, comencé a pasillear. Iba rebotando de un lugar a otro. Por eso se creó la Fundación, para que la gente venga y sea bien atendida.
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